¿Cuánto cuesta crear un universo propio y perfectamente reconocible en un panorama musical tan poliédrico como el actual? En el caso de
The xx la respuesta no se le escapa a nadie, con su disco de debut crearon todo un universo intransferible y hermético, pero también cálido y lleno de atmósferas sugerentes. Aquello no era post-dubstep, ni pop, ni Indie, ni R&B… Y sin embargo lo era todo a la vez, triturado y replanteado de manera que absolutamente a nadie se le escapó que estábamos ante uno de los grupos de los que se hablará para definir musicalmente estos años de zozobra. Con
‘Coexist’ (Young Turks, 2012),
The xx amplían y redefinen su mundo, volviendo a priorizar los silencios y el espacio como elemento esencial en su música.
Los británicos ya revelaban en las entrevistas previas al lanzamiento oficial que en su nuevo disco no habría volantazos temáticos ni estéticos, y no mentían.
‘Coexist’ vuelve a funcionar movido por los mismos temas, que podríamos resumir en el amor y sus alrededores, en una escala cromática que va de la pasión y el sexo al desencanto y la amargura.
Angels es el primer single y abre el disco de manera insuperable, unos trazos simples y concisos, ecos evocadores y la voz de Romy en un tono perfecto, llena de intimidad y luz, de belleza y catarsis. Quizá el mejor single de lo que va de año, su sutileza la convierte en la presentación perfecta para el resto del LP. Le sigue
Chained, presumiblemente el segundo single y que vuelve por los derroteros más bailables y electrónicos del grupo, dejando claro que el peso específico de ese grandísimo artista que es
Jamie xx ha sido determinante en la grabación de
‘Coexist’. Además, esta canción vuelve a poner sobre la mesa la conversación entre los amantes, encarnados por las voces de Romy y Oliver, recurso que ya había calado en su disco de debut. Si tenemos que buscar una pista que explique la importancia que
Jamie xx ha adquirido en el nuevo álbum esa es
Reunion, en la que el autor de
Far Nearer riega toda la canción de house afectado y pone sobre la mesa como influencias principales la música jamaicana y el R&B deformado de finales de los noventa. Y haciendo justicia a la otra mitad masculina del grupo, Oliver brilla con fuerza en
Sunset, una elegía desgarradora al terrible momento en que el amor ha pasado y solo queda rencor y dolor por lo que pudo ser y nunca llegó a ser, en la que el cantante alcanza sus mayores cotas de dolor y su voz se abre a registros desconocidos en su obra hasta el momento.
Los que detestaron el primer disco y reniegan de su estilo no encontrarán en
‘Coexist’ motivos de peso para adherirse a la causa y los que por el contrario les auparon a las más altas esferas de la música moderna aquí encontrarán motivos más que suficientes para seguir fascinándose por su música y por todo el universo
xx. El segundo disco siempre es complicado, pero
The xx han superado todo lo expuesto en su debut, bañando aún más sus composiciones en un mar de sutilezas, house marciano, ritmos pausados, R&B extraterrestre y magmas jamaicanos. El campo queda abierto pues con
‘Coexist’, ahora llega ese momento tan determinante en la carrera de todas las bandas: ¿estará el tercero a la altura de lo presente? Esperaremos impacientes.