martes, 30 de noviembre de 2010

Metallica - S&M (1999)

Metallica - S&MUna orquesta sinfónica y una banda de metal, heavy, trash o lo que sea. Ése es el apetitoso mejunge que ha lanzó Metallica en "S&M", un disco que sobrepasa la línea de lo convencional y se acerca a la experimentación, en un arriesgado intento de conjugar dos estilos musicales distantes, opuestos y extremos.

El disco sabe bien. Es directo y eso, en una banda como Metallica, se aprecia y se agradece. Sin embargo, queda un sabor agridulce al escuchar este "greatest hits", y la razón no es otra que el cierto desaprovechamiento que se hace de la orquesta sinfónica. Creo que ha habido interesantes discos en directo de la banda que lidera Hetfield, y que a éste le podían haber dado un tono más básico, más sencillo, aprovechando así la riquísima y abultada cantidad de matices que uno alcanza cuando trata con una orquesta.

No obstante, ése es precisamente también el mérito de Metallica: la fusión del metal, del rock con el clasicismo y pureza de instrumentos sinfónicos. Es "S&M" un disco para escuchar con paciencia, con unos buenos auriculares en una tarde de domingo, a oscuras, condiciones que considero ideales para apreciar las intimidades del álbum. De la recopilación, una vez más jugosísima, me quedo con "Nothing Else Matters", "Bleeding me" (una joya de canción), "One" (indispensable en la discografía de Metallica) y "The outlaw torn" (particularmente, una de las canciones más incisivas e interesantes del álbum "Load").

Así, "S&M" es una oportunidad para que quienes desconocen la discografía de Metallica se acerquen. Y como digo al hablar de otros grupos, es importante saber cambiar el "chip". Hay que partir de la base de que se mueven en un contexto musical más agresivo, pero no por ello más tosco. Metallica ha sido capaz de crear un sonido propio, y eso en la música es quizás lo más difícil. Pocos grupos, salvo Beatles, Rolling, Elvis o Bowie, han sabido generar un sello particular. Entre esa lista de indispensables, de irreverentes artistas que han llegado a la cima se encuentra esta banda californiana. Sencillamente, Metallica.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Spoon - Transference (2010)

Spoon - TransferenceTransference, el séptimo larga duración de Spoon, es un álbum que no le sentará nada mal a los fans de la banda de Austin y que, a buen seguro, dada su facilidad de escucha, le acabará gustando al oyente medio que no había logrado engancharse a sus anteriores trabajos.

Tres años después de su disco más exitoso hasta la fecha, Ga Ga Ga Ga Ga, los de Texas pulen aún más si cabe su Art rock para ofrecernos un producto muy elaborado, con un ritmo constante y sin más bajones en los once sencillos que lo componen que los irremediables silencios entre canción y canción. Desde “Before Destruction”, el tema que abre al álbum, hasta “Nobody Gets Me But You”, las melodias base de cada corte van fluyendo con la eficacia de un reloj suizo.

Hasta aquí todo bonito. Ahora bien, Transference no es, ni de lejos, cualquiera de sus dos anteriores álbumes. Simplemente, y pese a ser un producto bastante digno, que intenta resaltar la versión más rockera de Spoon, el disco no está a la altura. En Transference, es dificil encontrar en el disco la esencia pop de aquel Gimme Fiction (2005), no hay ni rastro de hits como I Turn My Camera On o Sister Jack, resulta costoso engancharse y, quizá, hay un exceso de positivimso en las letras que disipan toda la oscura atmósfera que acompañaba al grupo de Britt Daniel. Tal vez podríamos decir que la mejor virtud de Transference es que entretiene, lo cual ya es mucho, pero teniendo en cuenta los precedentes (y las expectativas, ya que el single Written In Reverse transmitía buenas sensaciones), el disco sabe a poco.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Linkin Park - A Thousand Suns (2010)

Linkin Park - A Thousand SunsLa banda de California rompe en este disco con cualquier rastro de sonido “nu metal” y se reinventan y reciclan asi mismos como artistas de musica de electrónica. El resultado es desde luego rompedor y alejado del sonido anterior de la banda. Quizas los fans de toda la anterior producción de esta banda se sientan algo decepcionados, pero merece la pena comprobar como esta gente se dedica a evolucionar y probar nuevas posiblidades artisticas.

Discutible, pero rompedor y merece la pena escucharlo.

Para que os hagais una idea de lo que se os viene, el producto fué definido por Mike Shinoda, el vocalista y uno de los miembros con más peso en el proyecto, como “comparable a ‘Minutes to Midnight’ pero con un ‘hilo de coherencia’“, tambien añadió que “es un poco más experimental” así como “esperamos que sea más vanguardista“, por si fuera poco tambien definió el album como “conceptual con diversos sonidos” y que “las 15 canciones son diferentes una de cada una“. Por si quedaba alguna duda el otro componente carismático del grupo, Chester Bennigton, señaló que es un album “muy complejo“.

El otro vocalista de Linkin Park, Chester Bennington, describió A Thousand Suns en su cuenta de Twitter no sólo como un álbum muy complejo con muchos elementos de hip hop y un sonido melódico, sino también, pesado. También mencionó en Twitter, que en el álbum se combinan elementos de Hybrid Theory y Minutes to Midnight.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Arcade Fire - The Suburbs (2010)

Arcade Fire - The SuburbsVamos a intentar dejar los tópicos a un lado; como por ejemplo que el tercer disco de una banda es el que tiene que confirmar las expectativas. La banda canadiense Arcade Fire lleva rompiendo tópicos desde que debutara con el incomparable Funeral (2004) , disco que nos dejó temblando; tres años más tarde regresaron con Neon Bible, bastante más oscuro y cargado que el primero, pero igualmente tremendo.

Ahora, otros tres años más tarde, regresan con este The Suburbs, su trabajo más diverso y completo. Un tanto más largo que los anteriores, la preciosa voz de Win Butler y Régine Chasagne se extiende durante 16 canciones en las que pasan de su versión más folk (“Wasted hours”), pasando por etapas bastante oscuras (“Rococo”) o temas más rock (“Month of May”). Mención especial merecen los temas que, personalmente, más me han llegado, como “Deep Blue”, o el dúo “Sprawl I” y “Sprawl II”, en el que parece que ambos cantantes hablen de sus infancias en los suburbios de una gran ciudad; realmente especial.

Uno de los discos más esperados de este 2010, The Suburbs emociona; sube y baja, y gana cada vez que lo escuchas. Y todo ello siendo el disco menos pretencioso de la banda, al menos en apariencia. Un grupo cada vez más maduro y más abierto, y que sin duda se está convirtiendo, gracias a discazos como éste, en candidatos a reyes de la música menos comercial.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Robert Plant - Band of Joy (2010)

Robert Plant - Band of JoyA nadie se le escapa que debe ser muy duro hacerse mayor en el basto universo de la cúltura pop, aunque lo sea en mayor medida si nos ceñimos al puro y más duro rock’ n roll. Un estilo que se ha nutrido y se nutre de la exaltación, desenfreno y desmadre propio de los años mozos. Claro, que si lo piensas un poco debe ser incluso más duro , si hace unos cuantos lustros que la banda en la que militabas desapareció, dejando un regero de leyenda tras de si. Porque ¿alguien imagina a un Brian Johnson o incluso a un Steven Tyler sin el amparo de su banda?. ¡Qué difícil pergeñar algo digno a la altura del prestigio que arrastras!.

A Robert Plant le ha costado unas cuantas décadas aunar las alabanzas de la crítica de diferente pelaje, incluidos todos aquellos a los que Led Zeppelin no les representa lo que las crónicas más entusiasatas afirman que fue o a los que, en el peor de los casos, sus discos les parecen aterradores.

Fue necesario un disco como el muy laureado “Raising Sand” (2007) junto a la cantante Alison Krauss, para que el nombre de Robert Plant estuviera de nuevo en boca de todos. Y sobre todo para que lo hiciera en la misma forma en la que lo estaban solistas como Lou Reed, Tom Waits o incluso Bob Dylan. Y claro, una vez descubierto el filón, sería de estúpidos cambiar la fórmula. Al contrario, mejor profundizarla y modificar los detalles justos para que sea un disco aún más unipersonal, en el que tu nombre no tenga que compartir estrellato con nadie.

Tan sólo con el del veterano y ya habitual Buddy Miller (guitarra y co-productor) que, aunque no es poca cosa, no te robará tanto protagonismo como la Kraus o incluso el anterior productor Daniel Lanois. Sin embargo hay que reconocer que tanto Robert Plant como Buddy Miller han hecho un trabajo estupendo difícil de superar. Por lo pronto han sabido escoger con mucho acierto y tino las versiones ocultas de blues pantanoso y folk cavernoso -por no decir cavernícola- que dan forma al disco.

Y tampoco se puede poner ningún reparo, más bien al contrario, de la maravillosa puesta en escena instrumental de un disco que suena perfecto y elegante en su modulación aterciopelada y estructura académica. Nada que objetar. Quizás la única pergunta que cabe hacerse es si estaríamos valorando de igual manera este trabajo si lo hubiera perpetrado un jovenzuelo de veintipocos años. Evidentemente no. Pero dudo que un jovenzuelo se hubiera sabido rodear de músicos de la categoría de Buddy Miller y sobre todo hubiera sido capaz de otorgar justo lo que cada canción requiere en un alarde de experiencia y sabiduría.

Ese es el mayor tesoro del genio de Robert Plant, su capacidad de interpretación trasciende y te atrapa. Un don reservado a unos pocos y que, por fortuna, puede macerar bien con los años si a uno no le pierde el norte de la vanidad o la autocomplaciencia. Magnífica obra, ilustrisimo sir.

lunes, 11 de octubre de 2010

Phil Selway - Familial (2010)

Phil Selway - FamilialPrácticamente todo el mundo conoce a Phil Selway por su importante labor como batería de uno de los grupos más relevantes de las últimas décadas: Radiohead. Aún y así “bald member” siempre ha sido un músico muy activo que ha colaborado con 7 Worlds Collide (proyecto de Neil Finn), Dive Dive y algún que otra propuesta suelta como la conformada en “Before The Ruin” por R.Woomble, Kris Dever y John McCusker. Con este “Familial” que os presentamos aquí el de Abingdon se ha sacado la espinita de editar un disco en solitario en colaboración con Glen Kotche y Pat Sansone (Wilco), Sebastian Steinberg (Soul Coughing) y Lisa Germano.

Realmente no hay reproche alguno para Selway: “Familial” es un buen álbum debut de folk melancólico que consigue hilar una grata armonización gracias a los delicados punteos de guitarra y la sensibilidad instrumental que caracteriza al disco. Este LP es perfectamente lo que pretende ser: un pasaje sonoro que retiene momentáneamente aquellos relevantes recuerdos que todos albergamos en nuestra memoria. Puede que las letras de las canciones pequen de ser poco sustanciales pero la base sonora es tan atractiva que uno no puede evitar dejarse llevar por el buen gusto estilístico de este gran artista.

martes, 5 de octubre de 2010

Pearly Gate Music - Pearly Gate Music (2010)

Pearly Gate Music - Pearly Gate MusicSe parece a Ethan Hawke, pero no nació en Texas sino en Seattle. Quizá por eso viste camisa de leñador y sus canciones tienen ese punto grunge que parecen tener todos los cantautores salidos de allí (es probable que venga de fábrica). El caso es que Zach Tillman (sí, el apellido os suena, es el hermano del batería de Fleet Foxes, Josh Tillman, que también tiene un proyecto en solitario del mismo corte que el de su hermano, sólo que a dos salidas más tarde de tristeza contenida) acaba de debutar, acompañado de su hermano, el citado Josh, a la batería, con este “Pearly Gate Music” que recuerda, de lejos, al primer “Palace Music” firmado por los hermanos Oldham (Will, Ned y Paul), alt-country de raíz folk, algo así como un chaval que creció escuchando “This Land Is Your Land” y decidió que de mayor quería ser uno de esos tipos que se compadecen hasta de su sombra. Así arranca “Pearly Gate Music”, con la etérea y poética “Golden Funeral” (“eh, tío, sólo soy un chaval de Los Ángeles”, canta) a la que sigue la trepidante (y sí, muy grunge pero también muy M. Ward) “Big Escape”, una verdadera delicia country de camiseta rota y alma de jovencito abandonado que se cierra con un ruidoso giro final (sin duda, el hit del álbum).

El trote acaba tomándolo el disco en el tercer corte, “Navy Blues”, a base de silbidos y barquitos que se alejan el día de tu boda, canción en la orilla del lago, intercambiando miradas cómplices con su hermano, que también le acompaña a los coros, coros que, por cierto, son especialmente importantes en temas como “Oh, What A Time!”, casi sonido sixties, pequeño homenaje a los siempre imprescindibles The Beach Boys en clave tipos con guitarra y batería y, a ratos (el corte que cierra, “Rejoice”, o la carta que nunca escribieron a mamá) con mandolina. Zach es un buen chico y suena como sonaría un buen chico, no tiene el talento de Ryan Adams pero tiene la libertad que aquel perdió por el camino. Así de libre, y en el sentido Adams (amable, tierno y, sí, desnudo, instrumentalmente hablando, por supuesto) suena en “Woke Up!” y “Gossamer Hair”.

Hacer lo que hace Tillman parece fácil pero no lo es. Sonar contundente y, sobre todo, diferente haciendo lo que muchos hacen (y algunos, como el citado Adams, mejor cuando no se rinde a los dictámenes de la multi de turno y sigue los consejos de Ethan Johns) no es fácil. Pero con canciones como “Daddy Wrote You Letters...” lo hace fácil. Curioso el parentesco entre su desnuda “I Was A River” y el clásico “Wishlist” de Pearl Jam (Vedder quería ser una bomba de neutrones y Tillman se conforma con convertirse en un coche y preguntarle a su chica si sabría dónde encontrarle, en el caso de que, después de todo, se convirtiera en un coche) y el rockabilly bastardo de “Bad Nostalgia”. Sí, Tillman (Zach) es el tipo que se esconde tras la máscara de búho en la portada del disco (apostado en el asiento trasero de una vieja ranchera) y el tipo que se ha atrevido a plantarle cara a su hermano con un álbum que, sin ir más lejos, supera a la última entrega del, por otro lado, prolífico Josh (“Year In The Kingdom”). Suena más fresco, aunque sí, menos hondo. En cualquier caso, bienvenido, Zach.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Avi Buffalo - Avi Buffalo (2010)

Avi Buffalo - Avi BuffaloAhora que algunos ya estamos añorando el verano, el disco de Avi Buffalo podría ser una manera de rememorarlo por 45 minutos. Melodías pop de amores veraniegos ya perdidos y teenagers despreocupados escuchando vinilos de Simon & Garfunkel y The Beach Boys en tardes soleadas.

Este grupo teen (alguno aún va al “insti”) son de California, lo cual se ve de lejos a través de todo el disco. Sub Pop Records, que también lleva entre otros a Beach House, ha confíado en el potencial de estos hiperjovenes músicos, que a pesar de tener una producción exquisita y unos muy buenos arreglos, el disco se me queda un poco cojo.

Con What’s in it for? han hecho "un perfect", es el single, y para mí el tema más logrado del LP, a pesar de durar cinco minutacos. Se han currado un precioso y bucólico videoclip todo de coloricos y el tema te lo puedes bajar gratis en su myspace. El otro hit destacable sería One Last, en el que se combinan voces femeninas y masculinas, que dan una frescura especial a las melodías.

Les cogerás cariño si te gusta el folk - pop con toques psicodélicos y sonido antiguo de The Shins o Wilco. Confiesan también una especial adoración por Daniel Johnston, el cual se me aparece y desaparece en la forma de cantar de Avigdor Zahner - Isenberg, líder del grupo, en algunos temas.

Si tienen una tarde desocupada de esas en las que tu mayor motivación es seguir a una mosca por toda la habitación como si no hubiera mañana, poneos este disco.

Blitzen Trapper - Destroyer of the Void (2010)

Blitzen Trapper - Destroyer of the VoidEric Earley lidera a los Blitzen Trapper, grupo estadounidense de cuidadas melodías, armonías vocales y arreglos. En principio tachados de forma simple como conjunto pop de bases folk rock, su música va mucho más allá con huellas claras de los Beatles en su concepción melódica y en arreglos, además de ecos de Beach Boys, de Neil Young, de Queen, de la psicodelia, del blues rock o del rock progresivo.

Este disco se abre con la pieza que le titula, “Destroyer Of The Void”, gran canción en formato suite que nos retrotrae al prog-rock de finales de los 60 y comienzos de los 70, con espectaculares armonías vocales, variantes de tempo, mimo melódico y unos complejos arreglos que cruzan a los Beatles con la ELO, Elton John o los grupos progresivos. Gran apertura.

“Laughing Lover” posee un riff de guitarra eléctrica, juegos vocales a lo Beach Boys y cambios melódicos de altura. Coros uuuu-aaaa. Enegía. Piano. Agradable corte pop que recordará a algunos al trío América con rasgos de Queen y de Paul McCartney con los Wings.

Intro de guitarra acústica a lo Boston en “Below The Hurricane”, relajada canción con bellas combinaciones vocales que ganaría si fuese un pelín más corta. A pesar de ello, es apreciable el tacto de Earley en los arreglos vocales e instrumentales.

“The Man Who Would Speak True”
es un formulista corte folk rock a lo Neil Young con armónica Supertramp. “Love And Hate” muestra esencias blues rock y arena rock con punteos blues guitarreros y órgano. Buen tema al estilo rock 70s tipo Bad Company o Free.

“Heaven And Earth” es una balada con piano con arreglos de cuerdas que recuerda a otros conjuntos contemporáneos (Coldplay, Travis…) siempre con inspiración melódica en los Beatles.

“Dragon’s Song”
posee una guitarra acústica folkie y bases blues rock y psicogarajeras. Medio tiempo muy interesante por sus variantes.

Se ponen tradicionales al lado de Adela Diane en “The Tee”, folk rock de rutina. “Evening Star” es un corte de tempo lento con batería pesada que recuerda al Neil Young de comienzos de los 70.

Una de las mejores piezas del disco es “Lover Leave Me Drowning”, art pop a lo Beatles o pop abarrocado estilo Zombies. Plausible trabajo en arreglos.

El álbum termina con dos canciones lentas, “The Tailor”, tema con influencia de Bob Dylan, y “Sadie”, romántica y melódica balada de piano con juegos vocales.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Port O'Brien - Threadbare (2009)

Port O'Brien - ThreadbareNo, en California no sólo se hace punk pop para musicar películas de adolescentes salidos o torneos de skateboard. Y sí, las largas barbas se están apoderando del pop norteamericano. Ya habían amenazado Fleet Foxes, My Morning Jacket o Devendra Banhart. Ahora le llega el turno a Port O’Brien, la nueva gran banda a lo americana lo-fi que se está consagrando con su tercer disco de estudio, Threadbare. Trece preciosas canciones que saben colocar en su medida justa elementos acústicos, folkies, electricidad y sensibilidad a partes iguales. Lo mismo te sueltan un solo de violín que se encaraman a un crescendo hipnótico más indie que los Strokes. Así son Port O’Brien. ¿Algo que objetarles?

Con Threadbare consiguieron lo que era esperable: que sus canciones comiencen a sonar en todos lados. Desde anuncios para pantalones hasta iPods de buscadores de nuevos hypes estadounidenses. Con potenciales hits radiales como My Will is Good o Leap Year, el quinteto californiano consolida un sonido pulido y orquestado milimétricamente, que facilita esa conexión entre mainstream de serie b y explosión lo-fi que tanto bien hace al actual folk, escapando de la simpleza y de la repetición de esquemas ya utilizados.

Un poco de culpa tendrá la voz de la atractiva Cambria Goodwin, que aporta esa diferencia que otros grupos de new americana no supieron ofrecer. Port O’Brien se pasean entre el costado más acústico de los ya mencionados Fleet Foxes con una importante carga melódica a lo Death Cab for Cutie y una impronta pop muy Ryan Adams & the Cardinals. Quizás no vayan a cambiar el mundo ni tu forma de entender la música contemporánea, pero te van a dar más de una y más de veinte melodías para tararear, mucha limpieza sonora y trece canciones que pueden estar, a la vez, en el programa de radio de Bob Dylan y en lo más escuchado de Spotify de la semana. Repetimos: ¿algo que objetarles?

viernes, 24 de septiembre de 2010

The Strange Boys - Be Brave (2010)

The Strange Boys - Be BraveEl más reciente fichaje de Rough Trade enlaza, no sé si intencionadamente o no, con la revitalización del Is this it de The Strokes, al aparecer éstos en la cúspide de algunas listas de lo mejor de la década. Sea o no cierto, la banda liderada por Ryan Sambol ha llamado poderosamente la atención en el sello, como hacía tiempo que no lo había hecho ninguna otra formación norteamericana. Lejos de hacer caso a las referencias, siempre exageradas, que se dan en las notas de prensa, sí que hay algunas razones para considerar este segundo disco de los de Austin como una de las buenas muestras de garage rock de este año.

El álbum, grabado en apenas dos semanas tras una gira europea que incluía nuestro país, se configura como una sesión que evoca los comienzos del rock (en el tema que da título al trabajo) y que transcurre por una revisión de parte de la discografía de Bob Dylan en los sesenta (Friday in Paris, Da da), a lo que coadyuva la similar voz nasal de su cantante, e incluso con toques de la Velvet Underground en A walk on the bleach o de Leonard Cohen en All you can hide inside. En toda esta mezcolanza encontramos letras con interesantes lemas filosóficos (“Tonight’s dinner is tomorrow’s shit / so enjoy it before it stinks” cantan en I see, la canción que abre el álbum) y ánimos voyeurísticos (“Well, I don’t know if they love each other for sure / sure sounds like they do” dice Sambol mientras espía a sus amigos en la intimidad, en Laugh at sex, not here). El tiempo dirá si merecen el calificativo de “nuevos Strokes” que les quieren adjudicar algunos. Por el momento, disfrutemos del disco sin más disquisiciones.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Eels - Tomorrow Morning (2010)

Eels - Tomorrow MorningPara mí, que Mr.E sea capaz de sacar dos discos en menos de un año solo es motivo de alegría, ya que vas sobre seguro en que no vas a encontrarte con ninguna gran mierda de las que tanto abundan por estos mundos.

Hay quien dice que este es una continuación directa del End Times, publicado en febrero, pero esa conclusión me parece demasiado precipitada, ¿no es más fácil decir que es un paso adelante?.

Con una garganta cada vez más cercana a Tom Waits (salvando distancias, incluso en cascamiento), nos enseña hasta sus puntos petardos y continua con su intimismo fatalista y tan agradable musicalmente para los oidos.

Por lo pronto, en su interior tenemos ya hits instantáneos, que seguro pasaran a engrosar ese pequeño arsenal de pequeños grandes éxitos de la banda. Looking up, el avance del disco, muy cerca de por ejemplo Gone up, del trabajo anterior podría ser uno de ellos, o la canción elegida como single de presentación y que veo capaz de llegar a los corazoncitos de sus fans casi como la grandiosa Novocaine for the Soul, como es Spectacular Girl, o sea, otra genialidad que se ha sacado de la manga.

También tenemos delicadezas delicatessen marca de la casa, como pueden ser St. Elizabeth Story, The Morning, What i have to offer o la exquisita For you. Eso si, no olvidarnos de la extrañamente robótica y adicitiva Baby loves me, extrañamente única.

Lo ha vuelto a hacer.

martes, 14 de septiembre de 2010

Karen Elson - The Ghost Who Walks (2010)

Karen Elson - The Ghost Who WalksAunque la modelo Karen Elson había desplegado con anterioridad su faceta musical en el colectivo neoyorquino The Citizens Band, conviene desvelar sin dilación las inevitables conexiones activas en el primer disco al uso de la británica. The Ghost Who Walks (2010) viene firmado por la mujer de Jack White (líder de The White Stripes, The Racounteurs o The Dead Weather), encargado aquí de producción, batería y acoger la presente obra en su propio sello.

Aclarado el ineludible parentesco, convendría que el oyente relegase tal relación para interpretar sin condicionantes este álbum cabaretero de pinceladas barrocas, aroma añejo a fotografía sepia y más virtudes que defectos.

Además de su capacidad como compositora destaca la insinuante pero recia dulzura vocal de la autora, emparejándola con figuras como Cat Power (“A Thief At My Door”, “The Last Laugh”), PJ Harvey (“Mouths To Feed” o la tormentosa “Garden”) o Nico (“Stolen Roses”), sin descuidar el estilo clásico de damas como Marlene Dietrich y Jane Birkin.

Junto a las canciones mencionadas brillan también “100 Years From Now”, el sencillo inicial “The Ghost Who Walks”, el tango contemporáneo de “Pretty Babies” o “The Truth Is In The Dirt” con guitarra del sospechoso gusto de White.

La falta radica en un exaltado eclecticismo derivado en digresión, sumiéndose el conjunto como sucesión de retazos en el que diferentes escenas acontecen ajenas a sus compañeras. De este modo la decadente magia teatral funciona en forma de pequeños entreactos con épico desenlace (“Mouths To Feed”), todo adornado por la bellísima portada del no menos atractivo estreno de la artista.

viernes, 20 de agosto de 2010

The Soft Pack - The Soft Pack (2010)

The Soft Pack - The Soft PackThe Soft Pack no es un grupo nuevo ni mucho menos, hace ya tiempo que sonaban con un EP que llenó de escuchas su Myspace y en el que se daban a conocer con los temas Nightlife y Bright Side. Y además anteriormente fueron conocidos como The Muslims, grupo con el que en 2009 llegaron a editar un EP de 10 canciones (pedazo de EP), sin embargo, finalmente tuvieron que abandonar ese nombre al ser tachados de racistas y recibir insultos durante los conciertos. Prefiero no pensar de donde cogieron el nuevo nombre. Sin embargo, ha sido ahora cuando han dado el salto cualitativo con el lanzamiento de su primer larga duración The Soft Pack.

Han cogido una fórmula que todos sabemos que funciona a la perfección: guitarreo + ritmos pegadizos. Pero el arte está en saber hacerlo bien, en no caer en la repetición y sonar a más de lo mismo, ahí está el mérito de The Soft Pack. Probablemente sea la inmediatez con la que llegan todas sus canciones, lo que está auspiciado por el trepidante ritmo que llevan desde el principio (véase como comienzan Flammable o Parasites) y por el hecho de que la mayoría duran entorno a 3 minutos escasos. Todo ello hace que el disco enganche casi desde la primera gracias a su fácil escucha, y que den ganas de ver toda esa energía representada en directo. Su estilo post-punk recuerda en mucho momentos a The Stooges, no hay más que escuchar Pull Out, aunque quizás si buscamos un parecido esté más cercano a The Strokes, en el poderío de las guitarras, pero quitando las distorsiones, y con un sonido más seco y árido.

Seguro que les resultó dificil elegir un hit, ya que hay muchas canciones que podrían aspirar a ello: el ritmo trotón y pegadizo de More or Less, las geniales C’mon y Down loving, incluso esa especie de balada que hay perdida entre tanto garage guitarrero que es Mexico. Hasta la canción que cierra el disco Parasites podría estar bien para darse a conocer. Desde luego, y por lo visto hasta ahora, no es que sea The Soft Pack vaya a ser el grupo de tu vida, pero sus canciones son adictivas, te suben la barrita de la energía positiva y deseas escucharlos en directo, aunque por el momento solo giran por Estados Unidos, eso si, el año pasado el Primavera Sound (como siempre) se adelantó a todos y ya se los trajo, incluso antes de que sacaran su actual disco.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Broken Bells - Broken Bells (2010)

Broken Bells - Broken BellsMe sorprende, al igual que en el caso de Midlake aunque tal vez por razones distintas, la poca bola que se le ha dado al disco de Broken Bells si se compara a la polvareda que levantó la noticia de una colaboración entre James Mercer de The Shins y el brujo del recorta y pega para blancos Danger Mouse. El motivo, seguramente, es lo predecible de los postulados de dos músicos que buscan más el denominador común que la experiencia aventurera epatante. “Broken Bells” (Columbia 2010) es un simple álbum de pop; más bien un gran álbum de pop. Aunque no cuente con la chispeante efervescencia Shins ni con la sonoridad deslumbrante de Gnarls Barkley, ambos modelos distintos de pop en principio condenados a confrontarse o a copular.

En cambio lo que hay es un ejercicio de contención sublime. Ni un paso en falso, ni un desbarre ocasional, todo calculado. Burton (Mouse) aplica la parte más condescendiente de su repertorio, la que trabaja un ambiente de medios tiempos con pulsaciones internas sensuales. “Broken Bells” es un disco groovy gracias a la parte negra de su ADN en canciones como “The High Road” y “The Ghost Inside” –esta última mezcla de “Crazy” y Prince- que da al cuerpo el beat insidioso necesario. Cuando busca algo más de profundidad –deep-, recurre a trucos viejos –los arreglos de “Trap Doors” son puro Timmy Thomas de “Why Can´t We Live Together”- sacados de una chistera nueva. Más o menos lo mismo el colega Mercer, que investiga territorio Beatle –siempre que un no británico lo intenta, acaba poniéndole una guinda de lejanía a lo Crowded House- en “Vaporize” y “Sailing To Nowhere”. La cucharadita de actualidad viene representada en el tratamiento vocal tipo Animal Collective de “Your Head Is On Fire”, y tal vez la mejor muestra de lo que podían haber conseguido trabajando verdaderamente juntos se refleje en ese pop narcótico de “Citizen” adobado por la interpretación devota y mágica del estribillo.

¿Poco bagaje para tan grandes alforjas? Yo lo consumo cual manjar tradicional, aliñado en su punto justo. Elaborado desde los confines del buen gusto.

sábado, 14 de agosto de 2010

Holy Fuck - Latin (2010)

Holy Fuck - LatinUn extraño y buen descubrimiento para un melómano de la última década (2000-2010) sería el surgimiento de un grupo que, jugando en la liguilla de la electrónica combinada con el rock, no saturase sus grabaciones, producciones o puestas en escena (sin malabarismos tecnológicos) y que además llegasen a levantar al público como lo hacen Holy Fuck en directo. Y si aún así cabe añadir la falta de acercamiento al colectivo animal o al imperante dubstep, ya tenemos algo que descubrir.

En la mayoría de locales de ensayo podréis encontrar pedales Boss o una batería y un bajo, pero si le quitamos las guitarras, la voz, y añadimos un electro-noise expulsado a la brava o de forma hipnótica utilizando cualquier tipo de sonido no instrumental, la chispa puede convertirse en llama o quedarse olvidada en el tiempo. Esa chispa, ese sonido de directo es la clave de Holy Fuck, tanto en disco como en directo. Con Latin (Young Turks, 2010) han conseguido una mejor producción que aporta más dimensión a los temas, aunque también pueda pensarse que dicho carácter lo-fi les beneficia en su música.

Además, el cambio en la sección rítmica con Matt McQuaid al bajo y Matt Schulz a la batería le da un aire funky por momentos (claro ejemplo el tema que da al álbum, “Latin America” o “Red light”) y quizá mayor robustez rítmica.

El elemento noise pierde un relativo protagonismo comparado con el anterior LP (XL, 2008), optando por otras vías como el surgimiento de una fragilidad desconocida en los canadienses con “Stay light”, donde coquetean como nunca con la indietrónica pop; o con el ambient en el primer tema del álbum, “MD”, el cual se convierte en un mantra progresivo que consigue introducir al oyente de manera mucho más oscura a ese pegadizo funky de “Red Light”, con el que ya se empiezan a reconocer las premisas del vitamínico sonido de Holy Fuck.

Y para la traca final, los de Ontario (Toronto) reservan su arsenal de noise, feedback y dispositivos varios con el ritmo más potente y fresco para el beneplácito de los fans pre-Latin, apretando el acelerador hasta hacernos girar en un torbellino melódico altamente adictivo en “Stilettos”, o de forma demoledora con los graves robotizados de “P.I.G.S.”, los cuales garantizan una intensa velada de directo en futuras actuaciones de la banda.

Latin se grabó en un granero de su ciudad Ontario, y de un sitio tan atípico para una banda extrañamente electrónica, esperamos llegue a la retina de nuestros iluminados ojos en próximas fechas venideras.

jueves, 12 de agosto de 2010

The Magnetic Fields - Realism (2010)

The Magnetic Fields - Realism
El nuevo disco de The Magnetic Fields exige de entrada olvidarse de los logros pasados. Stephen Merrit nunca ha estado por la labor de contentar a nadie y quien espere un nuevo Get Lost (1995) o que repita la jugada de 69 Love Songs (1999) va a salir mal parado. Realism (2010) es una nueva apuesta de Merrit por los discos conceptuales. Tras un disco donde todas las canciones empezaban por la palabra yo I (2004) y otro basado en ponerle feedback hasta a una pandereta, Distortion (2008), Realism (2010) es el disco folk, sin pasar ni un solo instrumento por el enchufe.

Realism forma pareja con Distortion, comparten un diseño de portada estupendo que otorga la figura femenina en portada a Realism y la masculina a Distortion. Cuenta Merrit que en principio pensaba haber llamado a uno True y a otro False pero que nunca tuvo muy claro cuál sería era el verdadero y cual el falso. Un díptico que no está entre lo mejor de su abultada carrera, pero como siempre merece toda la atención y confianza que se le puede prestar a un auténtico genio del pop contemporáneo.

Realism se aparta radicalmente de los sonidos distorsionados del disco anterior y ofrece un sonido mucho más limpio, que no desnudo. Es un disco folk, pero a la manera de Stephen Merrit. Lo más llamativo de Realism es su carácter extremadamente naïf. Llevado casi hasta la exageración y adoptando un tono auténticamente infantil, que no simple, en algunos pasajes. No es un disco fácil ni especialmente sorprendente, y a pesar de contar con continuos hallazgos en sus letras y arreglos carece de la creatividad desbordante de otros de sus trabajos. Realism no desarma emocionalmente casi en ningún momento, pero las joyas que encierra destacan como siempre por un cínico sentido del humor marca de la casa. “We Are Having A Hootenanny” es una de las canciones más divertidas, absurdas y pegajosas que jamás han publicado, “Seduced and Abandoned” quedaría perfecta en la corte de Maria Antonieta, “Everything Is One Big Christmas Tree” es un villancico envenenado y “You Must Be out of Your Mind” y “I Don’t Know What to Say” podrían inaugurar una nueva entrega de las 69 canciones de amor.

Cuenta Merrit en las entrevistas promocionales que aunque Realism sea un disco folk, no es capaz de “soportar el sonido de una guitarras acústica más de tres minutos seguidos”. Y así es, Realism es un disco que se aproxima al folk desde muy distintos puntos de vista. Un nuevo disco de The Magnetic Fields donde por momentos el concepto ahoga el resultado final y son necesarias las explicaciones en la concepción del disco para poder valorarlo en su justa medida. Es lo que tienen los genios… que a veces te exigen esfuerzos para apreciarles en su justa medida.

domingo, 8 de agosto de 2010

She & Him - Volume Two (2010)

She & Him - Volume TwoAquellos que despreciaron el talento de Zooey Deschanel como autora, compositora y música cuando se publicó hace dos años ‘Volume One‘, fruto de la colaboración de la actriz con M. Ward, van a tener que buscarse muy buenos argumentos para justificarse tras la publicación del segundo disco de She & Him, este ‘Volume Two’. Compuesto en casi su totalidad (con la excepción de dos versiones) por la propia Deschanel, que también canta y toca el piano con algo más que corrección, hay poco donde rascar. Ya no hay duda de que Zooey Deschanel lo tiene.

En estas trece grandes canciones, escritas con la vista puesta en el mejor pop de los años 50 y 60 (véase Wilson, Spector, Lennon & McCartney), la esposa de Ben Gibbard demuestra una loable evolución en su capacidad compositiva y una más convincente (a ratos incluso emocionante) interpretación vocal. Ese es el factor que hace que este nuevo álbum sea levemente mejor que su debut, porque la solvente banda sigue contando con músicos de la talla de Mike Mogis (Bright Eyes, Monsters Of Folk), Mike Coykendall (veterano guitarrista) y suma la experta batería de Scott MacPherson (Beck, Elliott Smith). ‘Volume Two’ tiene un arranque brutal con ‘Thieves’ y la redonda e irresistible ‘In The Sun‘, un subidón que se prolonga con ‘Don’t Look Back’, la estupenda versión de NRBQ ‘Ridin’ In My Car’ y uno de los mejores temas que ha dado el dúo, el medio tiempo ‘Lingering Still’. En ellos, como en el resto del disco, Ward vuelve a dotar las canciones de Deschanel de bellas pinceladas de teclados, guitarras o cuerdas, con esa naturalidad con que hace él las cosas, como si lo que está haciendo no fuera nada extraordinario. Pero sí lo es.

A partir de la estupenda adaptación de la eterna ‘Gonna Get Along Without You Now’ (popularizada por la gran Skeeter Davis), cortes como ‘Home’ o ‘I’m Gonna Make It Better’ no llegan a funcionar tan bien. Quizá sea culpa de un minutaje algo excesivo para un álbum de estas características, pero esa misma dulzura que encantaba en pequeñas dosis deriva en un pequeño empacho que te hace pensar que un disco de treinta y tantos minutos hubiera quedado de sobresaliente. Sin embargo, el homenaje al estilo Ronettes de ‘Over And Over It Again’ y el precioso par de baladas que cierra la obra, vuelven a traernos la misma sensación de tonta felicidad que teníamos unos cuarenta minutos antes.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Gorillaz - Pastic Beach (2010)

Gorillaz - Pastic BeachHace mucho, mucho tiempo, bastante más del que uno desearía, la industria musical se frotaba las manos al calor de una guerra entre bandas. Musicales, queremos decir; nada de ametrallamientos desde coches, pañuelos de colores ni rap portorriqueño. Las bandas en cuestión eran dos fenómenos de masas que prometían devolver la maltrecha música británica al lugar que legítimamente le correspondía (el centro del universo): Blur y Oasis. A la lumbre de Parklife (1993) y Definitely Maybe (1994), los hermanos Gallagher (Oasis) y Damon Albarn (Blur) protagonizaban una batalla cuasi-campal por arrancar el cetro de Rey del Mundo de la fría mano de Kurt Cobain, que no hacía sino meses que había escapado a la asfixiante presión del éxito haciéndose un hermoso agujero en la cabeza.

Quince años más tarde, ha quedado más o menos claro que ni unos ni otros eran para tanto, que The Stone Roses seguramente seguían siendo más grupo que los dos juntos, y que por aquel entonces ya andaban publicando discos artistas que a la postre han tenido carreras muchísimo más influyentes: Beck, Massive Attack, el que a usted le parezca (por no polemizar, que cada uno escoja el suyo). La carrera del siglo entre los dos supergrupos puede, por tanto, declararse desierta.

No obstante, el tiempo también ha puesto a cada uno en su sitio. Y si hemos de dar un veredicto, el ganador ha sido, sin lugar a dudas, Damon Albarn; este Plastic Beach es una prueba más, clara y contundente. Desde aquellas divertidas épocas de adolescente fantasía, de alborozado brit-pop, Albarn ha evolucionado, ha experimentado, ha fracasado a veces y ha tenido más suerte otras; y por cada nuevo proyecto, por cada interesante giro musical, por cada nuevo género en que metía la cabeza Albarn, los hermanos Gallagher escribían otro himno de bar y, a continuación, destrozaban otra habitación de hotel. ¡Bravo! Con el tiempo, no obstante, los hoteles se negaron a hacerles reservas, los periódicos perdieron interés en que le hubieran partido la cara a otro mozo de equipajes en otro aeropuerto o los hermanitos se hubieran peleado, y el público se aburrió. Y mientras tanto Albarn seguía a lo suyo, cimentando una trayectoria musical posiblemente no genial (de acuerdo: quizá el bueno de Damon no sea el mayor talento natural de la historia) pero si muy sólida y notablemente más inquieta y atrevida de lo que es habitual en un músico que se ganó la fama a base de pop para adolescentes.

En este nuevo trabajo de la banda virtual Gorillaz, Albarn (y el fabuloso elenco de colaboradores que le acompaña: Mos Def, De La Soul, Lou Reed, Gruff Rhys, Snoop Dogg, Bobby Womack, etc….) nos da una nueva muestra de su enorme eclecticismo – cualidad en la que nada tiene que envidiar al mismísimo Beck Hansen –, de su naturalidad para hacer buena música y de su gran talento. Nuevamente, creatividad a raudales, influencias tremendamente variadas – desde el hip-hop hasta el folk pasando por la electrónica o la música árabe – y novedades, siempre novedades. Si los discos de Albarn tienen una característica constante es su capacidad para sorprender siempre, para explorar nuevas direcciones musicales digeridas con inteligencia e interpretadas de una manera más o menos brillante. Quizá sea esta la clave de la carrera de Gorillaz: en sus discos no existe el “corta y pega”, sino la capacidad de asimilar, comprender y entretejer influencias musicales de una amplitud a veces sorprendente.

El disco contiene unos cuantos temas sencillamente espectaculares, tales como “Glitter freeze”, un tremendo tema en el que, con el apoyo del impagable Mark E. Smith (The Fall), Albarn se mete en arenas electro-disco con una intensidad que podrían envidiar los propios LCD Soundsystem. El que ha sido el primer single, “Stylo”, un potente tema de música electrónica algo oscura y algo disco, también se revela enseguida como un tema pegadizo; no obstante, las joyas son muchas. Con una notable mayoría de canciones tomando su base lírica del hip-hop, las combinaciones se hacen exquisitas: desde los ritmos árabes de “White flag” hasta los toques de hyperdub de “Sweepstakes”, pasando por los ritmos más desenfadados de “Superfast jellyfish”. “Empire ants”, con la voz de Little Dragon, es otro temazo cuyo tramo final merece cualquier elogio.

No faltan temas más sosegados, aunque Albarn ya está demasiado curtido para ofrecernos baladas pop a la usanza de sus años mozos; incluso los temas en que más desnuda su voz y más simplifica los arreglos acaban teniendo intensidad e intención (como en “Broken”), y pocas veces caen en la melancolía facilona. Con todo, no todos los temas serán del agrado de todo el mundo y quién desee encontrarle peros al disco tendrá sus tres o cuatro momentos de satisfacción. Quizá incluso tiene algún momento para quien tenga ganas de criticar al grandísimo Lou Reed, ya que firma posiblemente una de las colaboraciones más flojas del disco.


No obstante, sería de locos negar que el disco en su conjunto es una pequeña maravilla y su escucha es prácticamente imprescindible. Aún presentando los altibajos propios de un disco con 14 temas tan variados, en los que ha colaborado tanta gente, y en los que se cruzan aciertos impactantes con tramos, por fuerza, más experimentales o menos atinados – al fin y al cabo, ni el disco ni sus autores son perfectos, ni este álbum pretende cruzar constantemente la frontera de lo sublime. Pero no cabe duda, absolutamente ninguna, de que lo volveremos a ver cuando haya que hablar, a final de año, de lo mejor de este 2010. Atención también a futuras ediciones del material extra que se ha generado durante la larguísima grabación de este disco, que hemos tenido oportunidad de escuchar (incluso de reseñar por error) y que rivaliza en calidad con las canciones que han acabado en la edición oficial del disco.

Por tanto, otra medalla para Damon Albarn, un músico que está demostrando tener más fondo, más sustancia y más inteligencia musical que tantos y tantos geniecillos de la música que nacen, crecen, se reproducen, y mueren por esos mundos de Dios.

viernes, 9 de julio de 2010

Neil Young - Tonight's the Night (1975)

Neil Young - Tonight's the NightUno de los mejores discos de Neil Young (¿o el mejor?), un hombre con una extensa carrera plagada de obras maestras.

Depara un estremecedor recorrido emocional por el alma de un personaje lleno de sensibilidad y dolorido por la muerte de dos de sus mejores amigos, el roadie Bruce Berry y el guitarrista de los Crazy Horse, Danny Whitten, ambos fallecidos a causa de sendas sobredosis.

Triste, pesaroso, melancólico o desesperanzado son algunos de los calificativos aplicables a este excepcional trabajo, en el que además de colaborar los restantes Crazy Horse, auxilian en el lamento sonoro del canadiense grandes músicos como Nils Lofgren y Ben Keith.

El importe de las drogas y la existencia y angustia vital en once temas de conmovedora, emocionante y desnuda factura vocal e instrumental que edifican una obra maestra incontestable sin desperdicio alguno, que incluye la canción en directo co-escrita con Whitten "Come on Baby, let's go downtown", el tema de tonalidad más jubilosa de un disco imprescindible.

jueves, 8 de julio de 2010

The Drums - The Drums (2010)

The Drums - The Drums
¿Qué es lo que tienen The Drums? ¿Qué es lo que encierra este esperado formato largo?

Pues básicamente la frescura y la inclinación por un indiepop de ascendencia británica que amalgama a la perfección la mecánica de baterías postpunk y la velocidad insistente de sus guitarras que, junto a los teclados y efectos electrónicos, también arrastran ecos del indiepop más ortodoxo del mismo país y gran parte del bagaje de los proyectos anteriores de los miembros fundadores. El gusto por las transiciones rítmicas y onomatopeyas coreadas que se apegan al doowop y al surf, la tendencia a la concentración cúbica pop de sus estribillos y una propensión (también vocal) escando-pop.

Por eso las doce canciones que integra el álbum (que debió publicarse hace ya muchos meses), aunque no sean tan esenciales como las que recogía su epé, sí nos deja auténticas joyas como son la oemedera Skippin’ Twon y, sobre todo, la increíble The Future, la mejor de las canciones nuevas que nos regalan con este trabajo. Y además da salida, al fin, a temas como nuestra favorita Me and the Moon o I’ll Never Drop My Sword, con las que hace más de un año les conocíamos. Así eran y así esperamos que sigan siendo. La joven modernidad, la inspiración expresada.

Te gustarán si te gustan los Smiths, The Cure o The XX.

martes, 6 de julio de 2010

The Black Keys - Brothers (2010)

The Black Keys - Brothers
Dan Auerbach y Patrick Carney o lo que es lo mismo, The Black Keys, han tenido un importante hándicap a lo largo de sus casi diez años de vida: el vivir tras la larga sombra de The White Stripes, quienes desde el lanzamiento de su tercer álbum (White Blood Cells, 2001) vieron catapultado su caché comercial y tirón internacional como único dúo de blues-garage rock a tener en cuenta.

Sin embargo, las cosas han cambiado, y aprovechando el receso de los ‘hermanos’ White, The Black Keys han lanzado Brothers, su mejor álbum hasta la fecha y, desde ya, toda una declaración de intenciones para coronarse como reyes del género, a la espera del regreso de los White. A lo largo de las quince canciones del álbum uno va notando como la dureza de beats y riffs no cesa en su crecimiento. Cada tema expira una vitalidad y frescura contagiosa. Con la ayuda en la producción de Danger Mouse (en comunión con el propio Patrick Carney), los de Ohio se han trabajando una excelente composición mezclando toda clase de géneros. Así, encontramos canciones pop con el cometido claro de arrasar en los charts (el single “Tighten Up” es una excelente muestra de ello, al más puro estilo Gnarls Barkley), que combinan a la perfección con ese ritmo de blues crudo de temas como “Howlin for You” o “She’s Long Gone”, con pequeñas delicias instrumentales (”Black Mud”) o incluso con melodías propias del Motown (”Never Give You Up”) o de la música negra (”I’m Not The One” y “Unknown Brother”, por ejemplo, temas que no dejan de recordarnos al mejor Marvin Gaye).

El cantante y guitarrista Dan Auerbach se luce en una interpretación tan inspirada como variada, demostrando que atrás queda aquel joven de veintipocos casi imberbe que cantaba aquello de “She Said, She Said” en The Big Come Up, el álbum debut del dúo en 2002. Sus mejores momentos pueden encontrarse, además de en la mencionada “Tighten Up”, en el logrado falsetto de “The Only One”, en la balada “These Days” o en casi setentero tema soul-rock “Sinister Kid”.

En resumen, Brothers es un disco altamente recomendable que no debéis dejar de escuchar.

lunes, 5 de julio de 2010

The Avett Brothers - I and Love and You (2009)

The Avett Brothers - I and Love and You
No hay una banda como The Avett Brothers. Este grupo de hermanos de Carolina del Norte están transformando la escena folk de Estados Unidos con su sonido único. ¿

Y a qué suenan? La respuesta es complicada aunque sus influencias son claras: cantan casi como The Everly Brothers, hacen letras casi como Bob Dylan, componen melodías casi como de The Beatles y son únicos en su especie.

Con este nuevo trabajo, el primero para Sony Music, Rick Rubin (el productor encargado de transformar las carreras de Johnny Cash, Black Crowes, Red Hot Chili Peppers, entre otros…) ha sacado brillo a las melodías, les ha animado a ampliar su horizonte sonoro y les ha abierto las ventanas de la ciudad para que entre el Sol.

I and Love and You es una maravilla, un disco entre pocos. Sólo hacen falta dos escuchas para que a uno le apetezca volverlo a poner. Es música fresca y de toda la vida.

sábado, 3 de julio de 2010

Plan B - The Defamation of Strickland Banks (2010)

Plan B - The Defamation of Strickland Banks
The Defamation of Strickland Banks es el segundo disco del rapero británico Benjamin Paul Ballance y una vuelta de tuerca a su disco debut Who needs actions when you got words.

El músico, antes llamado el Eminem británico, se ha confeccionado un traje de neo-soul a medida que puede resistir alguna crítica agresiva de los ahora decepcionados fans de su primer álbum. Sobre el cimiento de la narración de un prisionero nativo del East End londinense, condenado por un crimen que no cometió, el disco fluye con facilidad entre atmósferas de Stax y Motown sin crepitar en los oídos: ecos difuminados de Curtis Mayfield (Writing on the wall), Marvin Gaye (Love goes down), Smokey Robinson (Traded in my cigarettes) y tantas otras figuras. Nada nuevo.

A Plan B le ha acompañado de momento el éxito en su país de origen: número 1 el álbum, dos singles en el Top 10. Puede que sea una maniobra más de carácter comercial -Amy Winehouse en masculino-, pero algunos de los paladeables argumentos que contiene, en un comienzo de verano, pueden lograr rebajar el nivel de exigencia a los más recalcitrantes.

viernes, 2 de julio de 2010

Goldheart Assembly - Wolfes & Thieves (2010)

Goldheart Assembly - Wolves and Thieves
Jake Bowser, James Dale, Nicky Francis, Thomas Hastings, John Herbert, Dominic Keshavarz son Goldheart Assembly.

Es un sexteto de Londres que se formaron en el 2007, “Wolfes & Thieves” es su primer trabajo se publica a mediados de Marzo del 2010 por el sello independiente Fierce Panda Records.

Goldheart Assembly tienen un single anterior al álbum, “So Long St Christopher” (Single). Un single con dos canciones, “So Long San Cristóbal”, “Oh Really”, fue lanzado el 15 de junio de 2009, por el sello independiente Heron Recordings.

Momentos Folk, momentos Pop y Rock alternativo, música de las que nos deja marca, pegadizo, elegante, muy británicos. “Hope Hung Hight” es una de las canciones que mas nos gustan, un estribillo a prueba de balas, punteos electrizantes, ecos, susurros, una propuesta impactante en esta canción de su primer largo “Wolves & Thieves”, otra de las canciones del disco “King Of Rome”, otra obra de arte de buen Pop pegadizo del que te pone la piel de gallina de principio a fin, todo un temazo. “Oh Really” un pildorazo en toda regla made in Brithis con tintes garajeros sixties que nos encanta. Muy guapo, “Oh Really” nos vuelve locos.

En 2009, Goldheart Assembly estubieron tocando en el Festival de Glastonbury, casi nada!!.

La mayoría del álbum fue grabado en el museo de Forncett, Norfolk (Inglaterra) un museo de maquinas a vapor, en el que les caracteriza que en algunas canciones graban el ruido en vivo de las maquinas . También se grabo en los estudios de Helicon de Jools Holland con el productor británico Laurie Latham.

domingo, 14 de marzo de 2010

Girls - Album (2009)

Girls - AlbumLo malo que tiene el hype es que impide ver los grandes discos pequeños que han sido encumbrados con los mismos ojos que si los recibiésemos nuevos, sin mancillar. Eso es lo que podría pasar factura a Album, de Girls: cinco estrellas por doquier, 9,1 en Pitchfork, muchas voces hablando de que son lo más… y llega el momento de la resaca y la reacción contraria.

Diría que si nos ponemos a medir el disco debut de Chet White y Christopher Owens como si fuera lo más, seguramente nos sentiremos decepcionados. Pero lo siento, no lo pienso hacer, porque yo sólo le veo momentos de goce absolutos y unos cuantos bajones de intensidad musical que son menores, no afectan al tono general del disco y también podrían convertirse en canciones importantes en un futuro.

Hablo de tono general, pero realmente Album podría pasar como el disco menos coherente del año. En ningún momento suena a LP grabado del tirón, sino más bien a colección de singles (algunos muy tremendos, como ‘Hellhole Ratrace‘ o ‘Lust for Life‘) capturada a salto de mata.

Dos años después de formarse como grupo, Owens y White han mirado a su pasado, con casi treinta años cumplidos, y han capturado la esencia de su vida en 12 canciones. No, esto no es una obviedad: lo que en Album se narra son una retahíla de momentos de felicidad que pasaron sin que se diesen cuenta y que ahora, mirados con la perspectiva del tiempo, resultaron ser lo mejor de la vida.

Album no es un disco de derrotas, sino de oportunidades perdidas. Y no mira al pasado con ira, sino con la certeza de que si algo se perdió allí fue por culpa suya (y nuestra). O no lo supimos ver o sí lo hicimos, pero estábamos pasándolo demasiado bien como para prestarle toda la atención necesaria. Y no, eso no es melancolía.

Musicalmente, Album es consecuencia del rechazo y de la precariedad. A sus autores les hubiera gustado grabar un Pet Sounds, pero ni tenían banda ni productor ni espacio, sólo confianza:

“Se grabó en locales de ensayo con equipos rotos. Algunas veces el ordenador, que era realmente viejo, se colgaba y teníamos que empezar de nuevo. Y lo hacíamos todo de noche, de la una de la mañana en adelante, porque las bandas con las que compartíamos local nos echaban de allí. No les gustábamos”. – Chet White.


Lo mejor de todo es que, en ese ambiente y con esos mimbres, Album no es ni mucho menos un disco triste: es un soplo de vitalidad, un chute de sol directo al corazón (ojo, en una banda cuyo myspace afirma que su web oficial es una de drogas), una oda en forma de sonrisa californiana a las cosas que dejamos sin hacer y ya no haremos jamás. Todo ello envuelto a veces en fuzz o en ruido shoegaze y otras vestido de pop new wave (no, no es difícil oír a Elvis Costello en varias de sus canciones).

sábado, 13 de marzo de 2010

Atlas Sound – Logos (2009)

Atlas Sound – LogosEl prolífico Bradford Cox, líder de Deerhunter, no para quieto. Cuando en 2008 se sacó de la chistera ese trabajo en solitario, firmado como Atlas Sound, titulado Let the blind lead those who can see but cannot feel (4AD, 2008), al tiempo que con Deerhunter sorprendía a muchos con el alabado Microcastle (4AD, 2008), supimos que debíamos seguir la pista a todo lo que hiciera.

Logos (4AD, 2009) es un paso adelante, una confirmación. Si en su debut se notaba que había mucha experimentación “de habitación”, una mezcla de intenciones y tanteos, en Logos nos encontramos una fusión de ideas mucho más concretas, dando como resultado un proyecto más sólido. Aun así el disco es pura experimentación, pero destaca por su diversidad y frescura. Noah Lennox (Panda Bear, Animal Collective) colabora en el disco con el tema Walkabout, psicodelia pop que rebosa calidad y vanguardia. Al igual que Quick canal, homenaje al Krautrock con la colaboración, precisamente, de uno de sus máximos exponentes actuales: Laetitia Sadier de Stereolab. También debemos destacar la seducción de la que hace gala Sheila, una de mis favoritas, y los ritmos sesenteros de Criminals y An orchid. En definitiva, un gran disco de pop psicodélico y experimental, lleno de canciones con imaginación.

jueves, 11 de marzo de 2010

Adam Green - Minor Love (2010)

Adam Green - Minor LoveNi pretende sorprender con canciones grandilocuentes ni pierde el tiempo en dar vueltas sobre sus influencias. Cuando uno escucha el corto y, a veces intenso, último álbum de Adam Green, se da cuenta de que el cantante sigue pasándoselo igual de bien grabando sus canciones que cuando ha presentado sus anteriores trabajos en directo. Composiciones de poco más de dos minutos, donde el ex Moldy Peaches sigue divirtiéndose con el indie rock que tanto le gusta y contagia sus temas de una nada indisimulada tendencia hacia el folk en sus baladas y el country suave (“Don’t call me uncle”) y alejado de lo sofisticado que arrastra todo lo que hace. Llano y sin florituras. En eso consisten sus canciones.

Con Adam Green va a estar pasando continuamente lo mismo: hasta que llegue otro momento de gloria, sus canciones van a pasar por la comparación odiosa de ser repasadas con su obra magna de hace seis años, ese excelente “Friends of mine” que arrastra la memoria de esos cronistas que no ven más allá de su pasado anclado en el menguante paso a paso que ha recorrido el creciente trabajo del cantante norteamericano. Quizá muchos encuentren la mejor característica de su estilo en temas como “Give them a token”, pero eso da lo mismo. El disco ni pretende ser una obra que rompa esquemas ni falta que le hace.

Pero, igual que la cara vista de la luna, Adam Green no esconde el reflejo de ese Sol que nadie duda que esté, por lo menos, muy cerca de sus mejores composiciones; ejemplo de ello podría ser “Castles and Tassels” u otras tres o cuatro canciones de este último y nada desdeñable álbum. Sólo es cuestión de escuchar tres o cuatro veces “Minor love” para no dejarse llevar por la añoranza y darle un voto de confianza a este juerguista y afirmar, sin lugar a dudas, que ninguna de las canciones de este disco sobra. Que no es mucho; es todo lo que esperábamos de Adam Green, sin más. Mientras nos deleite con cosas como “Goblin” ó nos deje noqueados con otras con las que digamos que aún es capaz de hacer grandes canciones, ahí está la deliciosa “Bathing birds”, todo está hecho.

Y cuidado con darle un par de cervezas al chico cuando cante en directo. Se puede soltar con alguna canción “chapurreada” en castellano y quedarse tan ancho. Mientras ve el doble de la gente que esté en frente suyo, el resto puede divertirse de lo lindo. Porque ni tiene canciones aburridas ni un directo al que dé pereza asistir. ¡Ah!, y sus directos tampoco son los mejores del mundo ni entran en las estadísticas de mejores cantados, tocados y con mejores músicos de la historia: ¿Quién busca eso en Adam Green?. Los que le hemos visto y volveremos a verle tocar en directo, nunca.

viernes, 5 de marzo de 2010

Beach House - Teen Dream (2010)

Beach House - Teen DreamGrabado en Nueva York, en una antigua iglesia reconvertida en estudio llamada Dreamland con el productor e ingeniero de sonido Chris Coady (TV on the Radio, Yeah Yeah Yeahs, Blonde Redhead …) “Teen Dream” es el tercer ábum del duo de Baltimore Beach House y su debut en el sello de Seattle Sub Pop. Este disco es el que definitivamente va a catapultar a los americanos al lugar destacado que les corresponde. “Teen Dream” da voz a todo el universo de desenfrenada imaginación y ambientes de ensueño que el dúo (trio cuando tocan en directo) lleva desarrollando desde que publicaron su debut homónimo en Carpark Recors hace algo más de 3 años.

Poco a poco Beach House se han creado un nombre dentro del panorama indie más sofisticado con su pop sutil y de agradable cadencia; algunos los han querido meter ya en el carro de otros proyectos de pop luminoso y veraniego como Air Waves o Pearl Harbor.

Hacer un comentario a un disco puede ser complicado o facil debido al animo o desanimo que un disco contagia, este teen dream mas alla de ser soberbio por su calidad tiene algo especial, todo el album es una vuelta a casa, es reecontrarse con algo, lo que sea, es revival en todo sentido, lleno de melancolia que levita, Beach House construye paraisos sonoros con su timbre vocal.

martes, 2 de marzo de 2010

Midlake - The Courage of Others (2010)

Midlake - The Courage of OthersPese a que siguen teniendo un gusto horroroso para elegir las portadas de sus discos, es una suerte que la música de estos tejanos no vaya en concordancia con lo que nos podría parecer a primera vista. Dejando a un lado su cara más primitiva y el sonido lo-fi de su debut o los aires más barrocos, el ambiente en general más saturado y las atmósferas cargadas de su sonada continuación, “The Trials Of Van Occupanther”, este “The Courage Of Others” sigue explorando por otros derroteros.

El pop pastoral ha desaparecido del todo, la obsesión por todo lo que creó Brian Wilson también, lo único que se mantiene intacto es ese filón que les une a los trovadores de la canción de una América que en los setenta estaba trufada de este tipo de personajes.

La voz de Tim Smith, el verdadero eje sobre el cual bascula el grupo, es aún más grave que antes, más profunda, con más presencia. No necesita de alardes ni de pirotecnia, su registro robusto ya viste por si sólo a las canciones. Huyen de la complejidad de sus obras pretéritas, aquí predomina el uso de guitarras acústicas, la psicodelia como modelo a seguir y unas canciones que tienen todas el mismo hilo argumental. La inicial “Acts Of Man” o la soberbia épica de “Children Of The Grounds” sitúan al grupo en su verdadera dimensión.

viernes, 15 de enero de 2010

Girls in Hawaii - Plan Your Escape (2008)

Girls in Hawaii - Plan Your EscapeHace ya cuatro años que nos fascinó el pop brillante y agridulce de Girls in Hawaii . Cuatro años desde que descubrimos su peculiar sonido, en algún lugar entre la improvisación y la fragilidad, su gusto por los ambientes en contraste y su permanente invitación al ensueño. Cuatro años que esperábamos la continuación de “From Here To There”, primer álbum que embarcó a estos seis belgas en un largo periplo a través de Europa y Estados Unidos.

Una vez en casa de nuevo, la banda se enfrentó a grandes cuestiones. ¿Querían realmente continuar la aventura? Y, si la experiencia les había transformado, ¿habrían perdido su ingenuidad? Y también, teniendo en cuenta su vuelta al estudio, ¿no se arriesgaban a tomar el camino más corto, cayendo en la facilidad? Y, finalmente, ¿cómo ponerse a escribir, como usar las canciones para volver a tomar contacto con la realidad tras su incesante viaje por el mundo?

Estas cuestiones flotaron en el aire durante meses. Toda la agitación alrededor del grupo se ha relajado. Y la banda tiene ganas de volver a la carga. Instalan sus sacos de dormir en la vieja casa de Pussemange, una semi-desierta aldea en la zona de las Ardenas. Toman tiempo de relax, discuten durante noches enteras, saborean su aislamiento y escuchan el crujir del suelo bajo sus pies. En un ambiente de colonia de vacaciones para adolescentes mayores con ansias contemplativas, se dan cuenta de que no han perdido su inocencia.

Plan Your Escape va tomando forma, poco a poco. Un segundo álbum que silencia todos los pronósticos siniestros sobre los segundos álbumes. Todo lo que nos gustó de “From Here To There” sigue ahí: las melodias bañadas de melancolía, pero nunca de deseperación; las influencias pop múltiples mezcladas en un mosaico sonoro y la abundancia de detalles que iremos descubriendo paulatinamente tras cada escucha. Y más aún: Girls in Hawaii han aprendido en ruta el secreto de la canción pop, con sus voces sedosas y sus arreglos mágicos o sus delicadas sonoridades acústicas.

No han sucumbido al camino fácil. Son maestros en el arte de crear sorpresa, de asombrar permanentemente, sin caer en lo previsible. Como prueba, el peculiar tema “Couples On Tv”, que debuta como un cuento hipnótico que reposa sobre una linea de mandolina que se transforma en una fanfarria jubilosa de fin de fiesta. O “Plan Your Escape”, el último título del disco lleno de efectos de sonidos captados en vivo para vestir una melodía que crece para apagarse antes de explotar. O “Grasshopper”, cancion vibrante repleta de armonías vocales y de teclado que se abren paso a codazos con las guitarras.

Con el productor Jean Lamoot (Alain Bashung, Noir Désir) que, según ellos mismos dicen, les ha dejado vegetar, dudar, tantear, improvisar y experimentar, Girls in Hawaii han dejado que las cosas pasen por accidente; han instalado los micrófonos en plena naturaleza y grabado live en la casa-estudio. Los resultados han sido a veces asombrosos, como las voces femeninas captadas por radio y que suenan repetidamente en “Road To Luna”, armonizándose prefectamente a la rítmica. No sabemos si la casa de Pussemange estaba encantada, pero aquella atmósfera única en la que convive el frío del lugar y el calor humano impregna cada título de Plan Your Escape .

miércoles, 13 de enero de 2010

La Buena Vida - Soidemersol (1997)

La Buena Vida - Soidemersol
Para muchos el mejor disco de La Buena Vida. Tendría que haber sido el que les lanzara a la fama (lo distribuyó Universal) pero la cosa salió fatal. ‘Pacífico’ por supuesto no alcanzó ningún éxito y ‘Desde hoy en adelante’, más inexplicablemente, tampoco. Da igual. Encabezados por el dramático vestido de ‘Buenas cosas mal dispuestas’, los 12 temas de ‘Soidemersol’ (nombre del restaurante Los Remedios al revés) son 12 clásicos, magistralmente orquestados y mimados, escritos con una sencillez ante la que es imposible permanecer impasible. ‘Verano’, ‘¡Adiós, muchachos!’ o ‘Matinée’ son algunas de mis favoritas, pero el nivel es tan alto que estoy seguro de que cualquiera podría decir otras.