martes, 26 de diciembre de 2017

Baxter Dury - Prince of Tears (2017)

Baxter Dury - Prince of Tears
Baxter Dury had a sorry 2016: his heart got broken and he spent a few months crying in his flat. “I got the fire brigade round to put out sandbanks around my emotions,” he quipped recently. So ‘Prince of Tears’ is an adult break-up record. It’s also a Baxter Dury one, which is to say, it’s despairing, comically cutting and never dreary.

Musically, this is also a long way from the trill singing voice he employed on his folky debut album ‘Len Parrot’s Memorial Lift’ in 2002. Famously he’d only sung publicly for the first time a couple of years before at his father Ian Dury’s funeral. He performed ‘My Old Man’, a song the Blockheads singer had written about his dad. These days, five albums in, Baxter’s much more comfortable living with the family influence, delivering sing-talk lines in that most recognisable of London ways.

The album opens with Baxter in character, on the rebound and full of fake bravado: “I don’t think you realise how successful I am / I’m like a shipping tycoon,” he spits. The downcast ‘Porcelain’, by contrast, features Rose Elinor Dougall who sings, “I don’t want to leave this house”. It’s Baxter who really skewers that post-relationship tangle of loss and anger, though.

The fact it’s all delivered with a new sad-disco sheen – partly down to Metronomy collaborator Ash Workman – makes the emotions all the more amplified. Saying that, ‘Prince of Tears’ doesn’t wallow. The 10 tracks disappear in a brisk 28 minutes, as if to say, ‘Chin up, mate, get on with it’. A heartbreak record – done the British way.

Fuente:

Lo que ha dado de sí el 2017...

Bueno, ya estamos aquí como todos lo años por estas fechas. Al final se va a convertir esto en un clásico como los niños de San Ildefonso o el turrón de El Lobo (aunque a decir verdad no tengo ni idea de si sigue existiendo...).

Todo será por ese (muy) reducido grupo de acólitos que siguen los avatares de mi olvidado blog. 
No me enrollo más y me centro en el tema que nos ocupa. Como os imaginareis, me he vuelto a pasar todo el puñetero año escuchando música y aquí reúno un poco lo que más he escuchado, lo que más me ha sorprendido o simplemente los de toda la vida porque me encantan y me apetece que estén en la lista.

Divido de nuevo los discos en apartados, por llamarlos de alguna manera, y lo de siempre, son todos los que están, pero no están todos los que son.

LOS DE SIEMPRE
Aquí voy voy a destacar simplemente 5 discos. Beck y Grandaddy tienen que estar porque son de mis fetiches y además porque han sacado discos que merecen mucho la pena. Kasabian, aunque me ha costado, finalmente he conseguido que me entre y es un disco muy disfrutable. Liam, es mucho Gallagher, y hay que darle una oportunidad para ver si se reconcilia con el hermano de una vez (sé que alguno levantará las cejas a no ver al hermano en la lista, pero tenía que elegir uno y me he quedado con el más chulo). Y el disco de Arcade Fire está porque es un discazo. Está en el podio del año sin duda.

Fuera se han quedado otros muchos. Podía haber metido, por ejemplo, a Kendrick Lamar (disco del año en todas las listas del mundo), a The Killers, a Queens of the Stone Age... o al mismísimo Ed Sheeran que sin duda alguna ha sido el disco más escuchado en mi casa. Aunque ahí han tenido mucho que ver otras personitas que viven conmigo. La canción del año en mi casa, con mucha diferencia sobre la segunda, ha sido indiscutiblemente Shape of you...

Arcade Fire - Everything Now
Arcade Fire - Everything Now
Beck - Colors
Grandaddy - Last Place
Kasabian - For Crying Out Loud
Liam Gallagher - As You Were
ASPIRANTES A ALGO
En este apartado meto a los que no son completos desconocidos. Muy buenos todos ellos, muy recomendables. Una agradable sorpresa el de The National, Royal Blood son la leche (y en directo más), y Wolf Alice y The XX ya empiezan a encabezar carteles de festivales. LCD Soundsystem siguen a su rollo haciendo buenos discos. Como decía el año pasado, todos ellos progresan adecuadamente.

Entre los que me dejado fuera, podría destacar muchos. Aquí os dejo algunos: Future Islands, The Horrors, Ibeyi, Alt-J, los nuevos Kurt y Courtney, Courtney Barnett & Kurt Vile, Perfume Genius, The War on Drugs y alguno más que me dejo por ahí. La verdad es que se puede decir que este año no ha estado nada mal, la verdad.

LCD Soundsystem - american dream
The National - Sleep Well Beast
Royal Blood - How Did We Get So Dark?
Wolf Alice - Visions of a Life
The XX - I See You
PATRIOS
En este apartado sólo destaco uno, quizá el más obvio, pero es que creo que se lo han currado y han hecho un disco redondo. A ver si este año que viene podemos ver a Vetusta Morla en algún festival.
Podría incluir más discos pero es que quería limitar la lista a "sólo" veinte y al final me he quedado un poco corto de nacionales.
Los que se han quedado fuera, pues por ejemplo Bunbury, Jorge Drexler (alucinante la canción Silencio que mis hijas se saben de carrerilla), La Maravillosa Orquesta del Alcohol (animando todas las fiestas) o Neuman por poner algunos ejemplos.

Vetusta Morla - Mismo Sitio, Distinto Lugar
DESCUBRIMIENTOS
Aquí llegamos al apartado de grupos que apenas conocía o que desconocía por completo y que poco a poco se han ido haciendo un hueco en mi corazoncito musical. Si has llegado leyendo hasta aquí después de tanta charla, te recomiendo escucharlos sin duda.

De entre todos ellos destacaría el de Baxter Dury que me encanta (quizás porque me recuerda a los tiempos en que escuchaba a su padre con mi hermano). Algiers hay que escucharlos sí o sí, Cigarettes After Sex, muy del estilo The War on Drugs han hecho un disco cojonudo, Idles son pura dinamita, punk moderno londinense que nada tiene que envidiar a Sleaford Mods. Loyle Carner es una auténtica pasada en su spokenword hiphopero, ¿Greta Van Fleet son los Zeppelin reencarnados?, Dan Auerbach es un tío super alegre (a ver si este 2018 nos deja disco de The Black Keys...), y así con todos ellos. Tomaros tiempo, igual no entran a la primera, pinchad en el disco y a escucharlos en Spotify.
Algiers - The Underside of Power
Algiers - The Underside of Power
Baxter Dury - Prince of Tears
Benjamin Booker - Witness
Black Pistol Fire - Deadbeat Graffiti
Cigarettes After Sex - Cigarettes After Sex
Dan Auerbach - Waiting on a Song
Greta Van Fleet - From the Fires
Idles - Brutalism
Loyle Carner - Yesterday's Gone

Y nada más, ya hemos llegado al final, muchas gracias a todos por haber leído este resumen, darle a los discos, y desearos a todos...
GABON ETA URTE BERRI ON!!!
FELIZ 2018!!!

lunes, 18 de diciembre de 2017

Greta Van Fleet - From the Fires (2017)

Greta Van Fleet - From the Fires

Un soplo de aire fresco que nació en la década prodigiosa y que partió hasta nuestros días con una frescura renovada, alcanzando la madurez con el doble EP que nos presentan estos geniales Greta Van Fleet.

El cuarteto se formó en Frakenmuth, Michigan, a las afueras de Detroit, donde los hermanos gemelos Josh (vocalista) y Jake Kiszka (guitarra) de 20 años, comenzaron a tocar con su hermano menor, Sam, (bajista y teclados) de 17 años, y su amigo de la familia Danny Wagner (batería), de 17 años. Celebrando sus prácticas en el garaje de la familia Kiszka y probando sus canciones en el escenario de Michigan. Los cuatro se convirtieron en una banda de hermanos cuyas canciones mezclan piezas clásicas con la emoción de la angustia adolescente.

Desde estribillos de coros, hasta solos de guitarra ardientes, Greta Van Fleet completa un rollo destacado del rock & roll heroico. Estos muchachos no son revivalistas; están mirando hacia adelante, dando nueva vida a un sonido que ha salido de los tableros de los automóviles y los estéreos de la sala de estar durante décadas.

Habiendo escuchado desde niños los discos de sus padres, estos cuatro chicos empapados de las enseñanzas de los maestros de los setenta como Zeppelin, Hendrix y un largo etcétera, y con un alma heredada de grandes del blues negro como Howling Wolf, Robert Johnson o Muddy Waters, entre otros, nos hacen una revisión de esos sonidos bajo la voz de un autentico heredero del timbre vocal de Robert Plant. Sonidos zeppelianos con una revisión actual hacia resonancias de bandas contemporáneas sureñas. Ecos de The Black Crowes, bajo el denominador común del rock & roll clásico setentero, bien ejecutado, haciendo las delicias de muchos nostálgicos con sus crudos riffs y la voz que nació para el llanto y la emoción.

La apuesta comienza con “Safari Song”, en la que un aullido aterrador sirve de lanzadera para que el oyente piense… ¿Me he equivocado de disco?, ¿he puesto uno de Robert Plant?, ¿qué es esto que suena? El ineludible timbre vocal de Josh, nos rememora los momentos del cénit de la carrera al inolvidable frontman de Led Zeppelin. Desgarros vocales bajo el asiento de unos sólidos sonidos sureños contemporáneos como carta de presentación. Un tema fresco como las lechugas recién cortadas.

“Edge Of Darkness”, en un clima más sosegado y siguiendo el patrón mostrado en “Safari Song”, caminando por una senda más lineal en la que el lucimiento de su vocalista hace acto de presencia con la complicidad de unos poderos riffs, contrarrestados por una sólida base rítmica en el que el bajo hace el papel de contrapeso. Ecos sureños de guitarra acústica con un órgano protector y bajo un aura campero, se desarrolla sobre terrenos rurales abierto a un soleado día. “Flower Power” llena de colorido el espectro de una forma amable, fresca. Esperanza puesta de manifiesto bajo el terreno de medios tiempos violentados por buenos riffs de guitarra. La voz en estos momentos ha atrapado al oyente. Sentimiento puro que se modula con unos brillantes coros, dejando espacio a la introspección.

Tanto los registros vocales como la orientación musical se van transformando. Ahora le toca su momento a un tema soul. Un versión del clásico de Sam Cooke de 1964, uno de los últimos que grabó antes de su muerte. Un tema que ha sido múltiples veces versionado por gente como Aretha Franklin y Otis Redding entre otros. “A Change Is Gonna Come”. Sentimiento puro. Todo un ejercicio de nostalgia, con unos coros estructurados para el soporte y poderío vocal que presagia ese cambio del que habla la canción. ¡Sublime!

El ejercicio de homenajear temas clásicos alejados del genero más rockero, siempre es algo de agradecer, ya que amplia unos horizontes musicales que a veces están demasiado encasillados en otras bandas. El desparpajo con el que se ejecuta es todo un placer para el oyente.

Una oda a la amada. Esa chica especial a la que la banda reclama, proclamando su dulzura y su belleza. Esto es lo que hacen en “Highway Tune”. Los registros vocales zeppelianos siguen presentes en una moderada construcción de rock sureño, dónde el boogie hace acto de presencia con sutileza, observados bajo un prisma de una línea de bajo atenta a los lamentos vocales, y algún buen riff de guitarra. El tema fue puesto en circulación el pasado mes de Marzo entrando en las listas Billboard Mainstream Rock. Una composición que fue compuesta cuando los chicos tenían 16 años. Muy precoces pero con desparpajo que nos les impide brillar desde sus inicios. Más de 3 millones y medio de reproducciones en Spotify, lo justifican.

Llegados a este punto, Greta Van Fleet se atreve con un tema tradicional, que para el que les escribe tiene un carácter especial, mágico. La banda folk, Fairport Convention, obtiene su merecido homenaje con esta maravillosa versión del tema que hicieron famoso en 1969 bajo la voz de Ian Matthews. No es otro que el sublime “Meet On The Ledge”: “Solíamos decir que llegado el día a todos nos gustaría estar haciendo canciones o encontrar mejores palabras, la dirección está arriba… Cumplir en la cornisa…Cumplir en la cornisa!

Mágico tema y magistral versión, intimidando a sonidos folk, y tornándolos de contemporaneidad, sin dejar de lado la esencia de la banda. Todo un ejercicio de madurez y calidad musical. Una revolución en el panorama contemporáneo, que siempre ha escavado en las raíces setenteras, pero que en esta ocasión da un paso más y escarba en terrenos menos explorados, más rurales, con un buen hacer sorprendente y dotándoles de una fuerza y vigor excitantes. ¡Preciosa! Solo por este tema merecería la pena este disco.

Manteniendo el centro de atención en el trabajo de su vocalista, la banda ejecuta las composiciones sin sentirse apabullada por ese poderío vocal, matizando las composiciones. No estamos ante una copia de Led Zeppelin, para nada. Estamos ante una magnífica banda, que tiene la suerte de tener un vocalista con unos registros y modulación vocal muy similar a la ofrecida por Robert Plant a lo largo de su carrera, que mama de ellos, pero que tiene una identidad propia. “Talk On The Street” es un claro ejemplo de lo que digo.

El sosiego y la sutileza cierra el trabajo con “Black Smoke Rising”, en la que con un ambiente más calmado, con unos coros que arropan el ejercicio del frontman de la banda, auspiciados por unas composiciones reveladoras, hablan de los tiempos actuales y de su destrucción contemplados desde una atalaya. Contaminación y oscuros humos se ciernen sobre la humanidad. Los falsetos  aparecen en los registros vocales, que a través de medios tiempos crean un ambiente de esperanza sobre la humanidad.

Mucho talento lleva esta joven banda a sus espaldas.  Unos chicos y un trabajo, que harán las delicias de los amantes de Zeppelin, pero ampliando con diversos matices sus composiciones. Llenos de versatilidad musical, y con un cantante como pocos, recopilan temas de su primer EP, incorporándolos a éste, su primer larga duración. Con una gira programada por Europa a primeros del próximo año que seguro les da la notoriedad que merecen. Una banda que de seguro saldrá del ostracismo  y que está llamada a conseguir grandes metas si sigue por la senda marcada en este “From The Fires”.

Fuente:

Idles - Brutalism (2017)

Idles - Brutalism
“Brutalism” es un disco urgente porque Reino Unido tiene que demostrar periódicamente que el punk está en buena forma y, sobre todo, que juega en casa. Si contamos, hace ya más de un año desde que reventó la burbuja Sleaford Mods y hacía falta que alguien cogiera el testigo: esos son Idles. Sin faltar al dúo de Nottingham, el quinteto de Bristol juega con la misma arrogancia, acentazo e inquietante presencia escénica. No hay más que ver a Joseph Talbot apretar los dientes en directo para entender que de ingleses enfadados va la cosa. Él mismo lo dice: “somos una banda cabreada”.

“Brutalism” empieza con un grito de una mujer (“No surrender!”) y una batería que parece una caja de ritmos: desde “Heel / Heal” se promete un frenesí que apenas rebaja el tempo en sus 10 cortes totales. “Well done” y su constante “¿Por qué no te gusta el fútbol? ¿Por qué no tienes un grado? ¿Por qué no te gusta el reggae? ¿Por qué no ganas una medalla?” dejan paso al que es, sin duda, el tema más visceral del disco: “Mother”. Centrado en otro mantra (“Mi madre trabajaba 15/16/17 horas 5/6/7 días a la semana”) Idles suben y bajan de intensidades con simples juegos de guitarras y gritos de voces. “Divide & Conquer” es, el único tema que frena el tempo, pero manteniendo la agresividad y contundencia de la atmósfera Idles, dando la sensación de que están mal reguladas las RPM de un vinilo. “Stendhal Syndrome” y los temas consiguientes devuelven al disco su habitual ritmo rápido y severo. Finalmente, “Slow Savage”, decimotercer tema; cierra la puerta del disco en forma de balada oscura.

¿Es “Brutalism” un disco revelador e innovador que contiene la llave a la música de los próximos años? Ni de coña. Brutalism son, ¿media hora? ¿Cuarenta y cinco minutos?, del clásico tu-pá-tu-tu-pá. Es simple, pero muy bien hecho. Unas letras cantadas a lo Johnny Rotten y una buena mezcla entre Sleaford Mods y los Dead Kennedys. O Reino Unido sacándose de la chistera otro grupo de punk que los ponga en el mapa un buen rato en lo que al género se refiere. Y eso que Dream Wife les vienen pisando los talones.

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Vetusta Morla - Mismo Sitio, Distinto Lugar (2017)

Vetusta Morla - Mismo Sitio, Distinto Lugar
“Ha sido mágico haber llegado aquí sin un sólo talismán” canta Pucho en Deséame Suerte, tema que abre Mismo sitio, distinto lugar, y esa actitud de reafirmación está presente a lo largo de los diez temas que dan forma al disco más completo y ambicioso que Vetusta Morla han realizado hasta el momento. Todo suena grande en este disco, la producción supone un salto de gigante respecto al resto de su discografía y en los escasos cuarenta minutos que dura queda condensado todo lo que la banda ha sido hasta ahora y todo lo que quiere ser a partir de este momento.

La primera impresión que ofrece Mismo sitio, distinto lugar es la de una banda que, sin romper con las directrices básicas de un discurso y un sonido que los ha llevado a convertirse en un nombre propio importante dentro del panorama musical nacional (que no teman los fans, aquí sigue habiendo épica y estribillos coreables), decide dejar de lado el posible encorsetamiento en el que podría caer y, de forma consciente, toma la decisión de abrazar el riesgo y llevar al extremo la intención de abrir su música dando cabida a una exuberancia instrumental y creativa a la que no nos tenían acostumbrados.

Hay momentos para el recogimiento y la calma de calidez acústica (23 de junio o Punto sin retorno), hay momentos para la tensión fría y sintética (Te lo digo a ti o El discurso del rey) y hay momentos para el baile y la euforia (La vieja escuela). Hay pianos, sintetizadores, cuerdas, percusiones y mil cosas más, y sobretodo, hay una búsqueda constante por dar una vuelta de tuerca a su sonido habitual. Y todo encaja, todo tiene sentido y todo funciona.

Mismo sitio, distinto lugar suena a Vetusta Morla, obviamente, pero la riqueza en los arreglos, el preciosismo en la producción, la cantidad de sonoridades y texturas en cada tema y la evidente búsqueda del riesgo y el inconformismo nos muestran a una banda que, cerrando de alguna manera una etapa en su carrera, abre con este disco una nueva fase en la que multiplican por mil todos sus puntos fuertes.

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