lunes, 23 de marzo de 2009

Deerhunter - Microcastle + Weird Era Cont. (2008)

Deerhunter - Microcastle + Weird Era Cont.
Deerhunter ya no son solo otra banda de rock de culto.
Son una gran banda de rock de culto.


Qué modestia la de Deerhunter. Llamar a Weird Era Cont. disco extra para regalar con su nueva obra, Microcastle, resulta casi insultante porque ese disco de regalo (que pretendía ser una sorpresa pero que se filtró accidentalmente en un post del blog de la banda) está lejos de ser un mero cajón de extras insulsos, demos o pijadas de ese palo: Microcastle y Weird Era Cont. conforman un disco doble. Mejor, un discazo doble.

Bradford Cox, el peculiar líder de la banda de Atlanta (su extrema delgadez se debe a que padece el síndrome de Marfan -no, no es una pose-), declaró antes de la edición del álbum que estaba cansado de los largos desarrollos que caracterizaban sus últimas canciones, ese ruidismo repetitivo casi elevado al drone que hipnotizaba en Cryptogrames. Que estaba más interesado en las “microestructuras” (sic). Y esa es la premisa de Microcastle/Weird Era Cont., canciones concretas, con melodías claras, con gancho, siempre pervertidas por el afán experimental del grupo.

Sin embargo, pese a ese interés por la concreción, asombra que lo que cohesiona Microcastle sea la singular y arriesgada estructura global del disco: arranca sorprendiendo con temas casi comerciales como ‘Agoraphobia’, ‘Never Stops’ y ‘Microcastle’, atraviesa una fase central de calma chicha con las ambientales ‘Calvary Scars’, ‘Green Jacket’ y ‘Activa’, para levantar de nuevo el vuelo espectacularmente con la genial ‘Nothing Ever Happened’ y su espectacular coda final (una canción estremecedora que pretende narrar la vida más amarga jamás vivida, la de alguien que vive y muere sin haber sentido nada agradable, nunca) sin decaer un segundo (con esa gran ‘Saved By Old Times’, que cuenta con la voz de Cole Alexander de Black Lips) hasta esa nana venenosa final, ‘Twilight at the Carbon Lake’.

Por su parte, Weird Era Cont. pretendía añadir algo de excitación a la salida del álbum que se había filtrado seis meses antes de su edición, así que decidieron volver al estudio y grabar otras trece canciones, canciones con la suficiente entidad como para observarlo más como un complemento a Microcastle que como una anécdota. Se trata de un álbum de estructura más convencional y equilibrada, aunque abunden más en su lado experimental. Operation o Dot Gain tienden a la psicodelia, pero nunca pierden esos efluvios pop tan presentes en toda la obra. Vox Celeste es un intensísimo crescendo de noise que contrasta con los aires de balada ’50s de Vox Humana, pero también hay sitio para el dream-rock de VHS Dream y Focus Group y cerrar la obra a lo grande con los diez minutazos de Calvary Scars II/Aux Out, una necesaria continuación del precioso tema incluido en Microcastle que se funde y culmina con toda una orgía de guitarras al puro galope.

En mi opinión Deerhunter han conseguido una obra enorme, que no es sino un emocionante compendio, casi un manual de consulta, del out-rock norteamericano de los últimos cincuenta años: desde Bo Diddley, pasando por la Velvet, la psicodelia de 13th Floors Elevators, la no wave, Sonic Youth, Yo La Tengo, Pavement, The Flaming Lips, Liars… hasta Deerhunter.

The Hold Steady - Boys and Girls in America (2006)

The Hold Steady - Boys and Girls in AmericaDebo reconocer que es muy posible que no me hubiera sentido atraído por The Hold Steady si no hubiese leído un comentario por ahí que les llamaba los ‘Pulp americanos’. “¡Coño!”, piensa uno al leer esto, “eso debe ser la bomba”. Y claro, como suele pasar con estas cosas, la primera escucha es una total decepción. Porque uno espera oír algo mágico y se encuentra con un rock americano de escuela clásica que suena un poco a Replacements y Hüsker Dü y un mucho a Springsteen. O sea, ¿dónde están Pulp aquí? Y claro después de un par de escuchas, el desánimo cunde y uno olvida el álbum, agobiado por la avalancha de discos que nos aplasta cada día. Un par de meses después, sorprendido por su posición en la lista de 2006 de Pithcfork (recordemos que el disco lleva circulando por ahí desde el verano pasado, pese a que hasta hace un mes no se ha editado en Europa), decidí darles una nueva y definitiva oportunidad. Y, de repente, cuando te familiarizas con los temas y encuentras los ganchos empiezas a descubrir que las palabras que hila Craig Finn como un spoken-word arrastrado por las guitarras no son cualquier cosa. ¡Claro, joder! ¡Lo de Pulp venía por ahí!

El líder de la banda de Minneápolis afincada en Brooklyn se revela como el nuevo gran cronista de la VERDAD de la juventud americana, sin medias tintas, sin filtros. En un tell-it-like-it-is sin comparación posible en estos tiempos, en los que los grandes artistas americanos optan por una vacua contemplación ensimismada de sus preciosos ombligos, Craig Finn habla de la desolación por la incapacidad de establecer relaciones satisfactorias, de la búsqueda desesperada del hedonismo perpetuo, del terror a ser adultos, de la dulce y cálida luz de las drogas, de excesos alcohólicos en masivas fiestas a orillas del Mississipi (por si alguien pensaba que teníamos la exclusiva del botellón), del miedo del nuevo hombre, del poder de la nueva mujer. Es decir, una VERDAD universal. Eso sí, que nadie se asuste, porque no se tratan de complejas y sesudas reflexiones, sino que los textos, escrupulosamente explícitos, nunca se olvidan del sentido del humor, logrando memorables y poderosas figuras poéticas, empezando por el título del disco, que toman prestado de Kerouac: “Boys And Girls In America Have Such A Sad Time Together”. Y no me resisto a destacar algunas más: en ‘Chips Ahoy’ un amante decepcionado con una chica capaz de adivinar cuál será el caballo ganador canta “How am I supposed to know that you’re high/ if you wont let me touch you?/ How am i supposed to know that you’re high/ if you wont even dance?”; en ‘Hot Soft Light’, o la vida sin frenos de las drogas sintéticas, canta “We started recreational/ it ended kinda medical/ it came on hot and soft and then it tightened up its tentacles”; el recuerdo de esa chica incapaz de vivir su presente, anclada en el ‘Party Pit’, recuerda “I’m pretty sure we kissed” para terminar con ese glorioso final cantando hasta el infinito “Gonna walk around and drink some more/ gonna walk around and drink”.

Y me reservo para el final lo que para mí son los highlights del disco. En primer lugar, ‘First Night’, una hermosa canción protagonizada por los personajes en los que se centraba el conceptual ‘Separation Sunday’: Holly, una chica bien, de profundas convicciones cristianas, que se deja llevar al lado salvaje por Gideon y Charlemagne, dos chorizos de poca monta, drogatas de barrio. Un tiempo después, destrozados, recuerdan lo bello que era todo en la primera noche. La coda final me pone la carne de gallina, sobre todo cuando cantan/gritan ese “When they kiss they spit white noise”. Y sobre todo, ‘Chillout Tent’, la más bella canción que jamás pueda escribirse sobre la volátil e inolvidable historia de amor de dos chicos que caen rendidos por los excesos en la carpa chill out de un festival. Por supuesto, nunca volverán a verse. Quién haya estado en un festival de verano no podrá evitar que se le encharquen los ojos, lo garantizo.

Podéis ignorar esta obra porque no os atraiga en absoluto su música, pero sabed que os perdéis uno de los más grandes discos de esta década y que The Hold Steady son la banda del otro rock americano más en forma del momento, con permiso de Wilco.

domingo, 22 de marzo de 2009

Morrissey - Years of Refusal (2009)

Morrissey - Years of Refusal
Parece que fue ayer cuando Viva Hate (1988) supuso el arranque en la carrera en solitario de Morrissey, tras la desaparición de The Smiths. A día de hoy, ya cuenta con nueve discos de estudio aparte de varios recopilatorios y más de dos décadas como solista, donde poco a poco ha ido abandonando sus angustias juveniles para potenciar sus miedos adultos y dotar a su personaje de una hiriente ironía, propia de su insultante ego. Poco queda de aquel introvertido chaval de Manchester, ahora convertido en un maduro cascarrabias vestido de Armani, que gracias a su triunfal resurrección en 2004 con You Are The Quarry tras siete años de silencio, se encuentra en su nivel máximo de popularidad. Algo que a muchos de sus incondicionales no nos extraña, dado lo inspirado de sus últimas composiciones y sobre todo, al legado de canciones maravillosas que ha ido dejando por el camino. Creo es justo reconocerlo, al igual que es justo nombrar a dos compañeros de viaje del británico, Boz Boorer y Alain White, co autores de sus temas desde 1992 y principal apoyo durante estos años.

Suyas de hecho son los mejores temas de Years Of Refusal, un inspirado disco, toda una sorpresa plagada de fiereza, inmediatez y sobre todo intensidad. En él mantiene con dignidad su talento gracias al potencial de piezas como la directa “Something Is Squeezing My Skull”, el toque glam entre Bowie y Marc Boland de “Mama Lay Softly on the Riverbed”, la efectiva sencillez del bonito single “I’m Throwing My Arms Around Paris” o los toques fronterizos de “When Last I Spoke to Carol”. Sin dejar a un lado las conocidas “That’s How People Grow Up” y “All You Need Is Me” (ya incluidas en su Greatests Hits de 2008), la declaración de intenciones de “One Day Goodbye Will Be Farewell”, la apasionada “It’s Not Your Birthday Anymore” o la desgarradora “You Were Good in Your Time”, baladón a la altura de antiguos hitos.

Morrissey ha regresado con un trabajo muy por encima de las expectativas, un disco que puede mirar de frente a algunos de los mejores momentos de su discografía, algo que muy pocos artistas de su generación están en condiciones de hacer hoy en día.

viernes, 20 de marzo de 2009

DJ Shadow - The Outsider (2006)

DJ Shadow - The Outsider
Y al tercer capítulo, el hip hop se hizo carne.
Pasó de la abstracción a la más absoluta concreción.


En ese tránsito del balanceo instrumental perfeccionado en el celebrado “Endtroducing…” (96) -y apuntalado en “The Private Press” (02)- al vivaz rugido de las calles, directamente influido por la pujante escena hyphy de San Francisco, se ha movido este “The Outsider”, trabajo con el que Josh Davis parece empeñarse en rendir parcialmente su más directo tributo a un género al que hasta ahora había imbuido de un misterio que parece esfumarse en estos largos setenta minutos. Sintetizando, no traten de encontrar aquí demasiados highlights: apenas el hip hop de ceño fruncido de “3 Freaks” (con aportaciones vocales de Turf Talk y Keak Da Sneak), el hipnótico contoneo de “Droop-E Droop”, “Keep’Em Close” o “Enuff” (ésta última con Q-Tip y Lateef) y la enorme bocanada de soul vintage de “This Time” (probablemente lo mejor del lote) merecen despuntar entre tanta y tan injustificada dispersión estilística. Y es que no es de recibo que el creador de los álbumes mentados unas líneas más arriba se descuelgue con una recta final trufada por cosas del calibre de “The Tiger” -recurriendo a los mediocres Kasabian-, “Erase You” -como unos UNKLE en horas ciertamente bajas-, el seudo ambient de “What Have I Done” o ese enésimo remedo del sonido Coldplay (sí, como lo leen) que es “You Made It”. ¿De verdad pretendía hacernos creer que el sonido de su tercer álbum sería algo inimitable?

martes, 17 de marzo de 2009

U2 - No Line on the Horizon (2009)

U2 - No Line on the Horizon

La producción de U2 en el siglo XXI daba a entender que los avances en su discurso pertenecían ya definitivamente a la región de las utopías. Tanto All That You Can´t Leave Behind como How To Dismantle An Atomic Bomb, sus dos discos de esta década, mostraban a una banda cuyos recursos pasaban por mirar exclusivamente atrás y regodearse en su propio sonido. Las noticias que precedieron a No Line On The Horizon apuntaban a un resultado similar. Pero ya desde el single adelanto, el roquero Get On Your Boots, algo decía que en esta ocasión se iba a ir más allá. Aunque solo fuera por el desconcierto generado por su sinuosidad arábica (especialmente si se compara con hits rotundos como Vértigo o Beautiful Day con los que se presentaron sus discos precedentes), la idea de que aquí se pudiera esconder un nuevo Acthung Baby! tomaba forma.

Algo de eso hay. Más allá de Get On Your Boots (el supuesto The Fly de este álbum), las analogías entre ambos trabajos son evidentes. Lo cual no deja de ser una paradoja: en su ansia de avanzar, U2 se ha inspirado en el que fue su disco más rompedor, dejando un buen puñado de huellas de ese viaje al pasado. Hay una apertura extraña como No Line On The Horizon que puede recordar al sentido que en su día tuvo Zoo Station. También se incluyen baladones souleros como Moment of Surrender que trasladan la mente de inmediato a One y las invocaciones al riff de rock clásico con barniz posmoderno Stand Up Comedy que podrían ocupar el papel que en su día tuvo Even Better and The Real Thing. Y en el tramo final, la oscuridad con vapor atmosférico de ese White Snow alentada en delays rememora al espíritu de Love is Blindness.

Pero, cuidado, porque en esta ocasión la inspiración no se posó en el hombro de Bono y sus chicos con la misma intensidad que entonces. Esos parecidos, que bien puede ayudar a enganchar al oyente a golpe de familiaridad dentro de una obra con pocos ganchos, también pueden volverse en contra de los irlandeses en cuanto se pongan frente a frente: pese a tratarse de composiciones apreciables en ningún caso superan o igualan sus plantillas originales. Al mismo tiempo se debe destacar que, a lo largo del trayecto del álbum, se coquetea con lo prescindible en piezas como Unknown Caller y I´ll Go Crazy If i Don´t Go Crazy Tonight en las que Bono rellena el vacío a golpe de plúmbeos “oh, oh, oh” rescatados de la era The Unforgettable Fire. Funcionarán en los estadios, pero desde luego no en el disco donde piden a gritos que el oyente pase a la siguiente canción. Esos patinazos bien pueden compensarse con Fez-Being Born, probablemente el mejor tema del disco y otra pieza que hace genuflexión ante el legado del 84, pero con unas ínfulas totalmente renovadoras: tirarse por su tobogán supone disfrutar de un carrusel de sensaciones.

Lo cierto es que No Line On The Horizon es un trabajo apreciable que merece una oportunidad. Tras una primera escucha anodina, poco a poco, se va ganando al oyente. Pero en ningún momento deja ese sabor agridulce de lo que podría haber sido y finalmente no fue. Es decir, ir más allá de coronar la producción de la banda en la década presente y situarse al lado de Boy, The Unforgettable Fire, The Joshua Tree y Acthung Baby!, las obras mayores de un grupo que –fíjense- lleva desde 1991 sin alcanzar esos honores.

domingo, 15 de marzo de 2009

The Ting Tings - We Started Nothing (2008)

The Ting Tings - We Started Nothing
We Started Nothing
es el álbum de debut de The Ting Tings. Situado por la BBC entre los tres primeros de la lista Sound of 2008, el dúo formado por Katie White y Jules De Martino no llega para demostrar nada, sino para disfrutar haciendo gran música pop a su manera. El 20 de mayo, la nueva revelación de británica publica en España We Started Nothing, que presentaron en concierto en el marco del FIB (XIV Festival Internacional de Benicàssim) en su primera aparición en los escenarios españoles.

Katie y Jules trabajaron al margen de la industria con su banda anterior y volvieron a lo básico formando un dúo. Se olvidaron de todo lo que habían creído que era la música y la industria y comenzaron una renovación musical. Después de haber estado componiendo juntos durante cuatro años, empezaron a influirse mutuamente con sus herencias musicales para dar forma a The Ting Tings. Katie cambió las opiniones de Jules respecto al pop clásico y él la educó en las múltiples facetas del indie y en su manera de tocar la guitarra. “Encontramos energía a través de un sonido que se convirtió en la canción Great DJ”, dice Jules. “Creamos un loop y con eso despegamos”.

Esto fue hace poco más de un año. The Ting Tings comenzaban a volar. Cuando la parte creativa de las letras empezó a fluir, introdujeron un set de percusiones y una guitarra y salieron de gira, pasando un largo tiempo en The Islington Mill, un centro creativo de Salford, rodeados de artistas, fotógrafos, escultores... Fue allí donde The Ting Tings dió su primer concierto. Al tercero, ya tenían tras ellos a la industria de la que tan alegremente habían escapado.

jueves, 12 de marzo de 2009

Animal Collective - Merriweather Post Pavilion (2009)

Animal Collective - Merriweather Post Pavilion

La magia de los de Baltimore no conoce límites. Llevan sólo ocho años en activo y ya se han convertido en uno de los grupos a enmarcar en cualquier libro o guía que recoja el siglo XXI. Han hecho lo más difícil: afrontar el punto de vista experimental en numerosas referencias (hasta el momento van ¡ocho LPs de estudio! y tres EPs publicados) acertando paso a paso en una carrera siempre ascendente. En ningún momento se les acabó la gracia o el experimento les salió superfluo.

Con tantas referencias publicadas, el octavo álbum se esperaba con muchísimas ganas por parte de los seguidores del trío (Deakin sigue tomándose su tiempo de descanso), hasta tal punto que cualquier avance en forma de directo ya estaba en la correspondiente plataforma colgado al día siguiente de tocarse en concierto. Hecho que también ha pasado con Merriweather Post Pavilion, esperado para finales de enero pero filtrado en Internet desde hace unas semanas, lo que ha llevado a adelantar la publicación en vinilo (para el 6 de enero en Estados Unidos y el 12 en Gran Bretaña).

Todo esto sólo genera unas expectativas tan altas que dan miedo, motivadas incluso desde dentro de la banda, con un comentario de Panda Bear diciendo que era el mejor álbum de la banda hasta el momento. Al margen de la promoción correspondiente en cada caso, Merriweather Post Pavilion tiene calidad para afrontar todos esos retos sin necesidad de artificios externos.


So the dancer who gets wild to the deep reveling rhythm
But I am always away for weeks
That pass slow like mind gets lost
Feeling envy for the kid who danced inspite of anything
And we’re out in the flowers and feel better

If I could just leave my body for the night

La declaración de intenciones viene desde un principio. Estamos ante el trabajo más barroco de Animal Collective, donde la producción ha alcanzado un nivel superior a lo escuchado hasta ahora. Hay poco de su primera época y mucho de referencias que nos llevan a hablar de Brasil, mucho no, demasiado. A los mandos, Ben Allen, sustituyendo a Scott Colburn, con quien habían contado hasta el momento en sus últimas referencias.

Ben Allen es un productor vinculado a la escena del hip-hop desde una perspectiva urbana y sucia, al estilo Subtle o cLOUDDEAD y parte de la gente de Anticon. Los toques de grime en Merriweather Post Pavilion van unidos al gusto por la psicodelia y la tropicalia de los de Baltimore (‘Brothersport’ es otro hit perfecto), creando un cóctel impecable, tan rico de matices como capas puede haber en una de sus canciones.

En ‘In The Flowers’ dicen querer poder bailar bien y eliminar cualquier restricción frente a su cuerpo, algo que llevan haciendo desde su primera referencia – Spirit They’re Gone, Spirit They’ve Vanished (2000, Animal) – con una música que busca la atmósfera melódica y las sensaciones que transmite ésta. Para ello empiezan abajo, muy lentos, sin querer desvelar el juego, aparentando que todo será así, pero ahí está el engaño. Rompe a la mitad, entran los ritmos frenéticos y ya vemos qué hay tras el trabajo.

El resultado es una combinación muy bien medida de percusión basada en todo tipo de instrumentos, donde las palmas cogen un gran protagonismo, y después su habitual juego de bases y samplers que a veces ahondan en el dub como en el acid-house de 808 State. No hay límites.

De ahí que nos encontremos con un hit con su parte bailable en ‘My Girls’, escondido en una letra de aspecto reivindicativo; y después lo hagamos con la pareja formada por ‘Summertime Clothes’ y ‘Daily Rutine’, un combo bestial. En especial esta última con el juego de tempos y el valor que le dan ellos.

La parte luminosa se sigue viendo (‘Taste’) sólo que las armonías vocales han mejorado junto con el resto. Es habitual el uso de dos voces unidas, solapándose y jugando con sus timbres, sin llegar a caer en el recurso de coro fácil para cubrir un resultado que no existe. Lo logran siempre finalizar bien.

2009 es muy largo, sentar ya un año antes cátedra con un trabajo es imposible. Lo que sí es real, es que Animal Collective han vuelto a lograrlo, han vuelto a saber reformularse, cambiar sin repetir fórmulas ya validadas. Siguen creciendo, mejorando trabajo tras trabajo y con sólo ocho años en activo como grupo. Que no paren nunca.

Sitio Oficial | Animal Collective

miércoles, 11 de marzo de 2009

Lou Reed - New York (1989)

Lou Reed - New York
Procedente del año 1989, el disco New York fue recibido muy calurosamente por el público ya que su atmósfera recuerda a la de los inicios de Lou Reed con The Velvet Underground. Además, el sonido de rock and roll que posee este álbum no era muy usual en esos tiempos; con un grupo de rock básico, dos guitarras, bajo, batería, y sin ningún tipo de arreglo.

New York es una ciudad que a lo largo de la historia sirvió de inspiración a muchos artistas de distintos géneros (ya sean pintores, escultores, constructores, músicos, cineastas, poetas). En este caso es Lou Reed quien se inspira en esta ciudad y produce esta obra de arte. La lírica de las 14 canciones que componen el disco gozan de una gran profundidad, convirtiéndolo en el mayor álbum conceptual de Lou Reed.

Reed aparece acompañado por Mike Rathke, uno de sus guitarristas habituales y productor además de MCMXCIII (el reencuentro de The Velvet Underground en 1993, en el que dicen las malas lenguas que Lou soltó alguna que otra lágrima). Otra aparición a destacar es la de Maureen "Moe" Tucker, batería de La Velvet, con la que Lou Reed suele contar en sus discos. Maureen realiza la percusión en un par de temas, uno de ellos Dime Store Mystery, canción dedicada al por aquellos días recién fallecido Andy Warhol, al cual al año siguiente Lou Reed le haría un disco homenaje junto con John Cale, titulado Songs For Drella.

sábado, 7 de marzo de 2009

Antony and The Johnsons - The Crying Light (2009)

Antony and The Johnsons - The Crying LightAntony ha hecho un disco muy delicado, tan delicado, tan delicado, que se queda a las puertas de pasar desapercibido incluso cuando lo escuchas por sexta vez. Mientras lo escucho, no me puedo quitar de la cabeza la opinión de que si no hubiera existido ‘I Am A Bird Now’, probablemente nadie estaría hablando de las nuevas canciones de Antony.

La mayor virtud del EP ‘Another World’ era además la sorpresa blues experimental de ‘Shake That Devil’, algo que no se repite en ‘The Crying Light’. Este álbum habla más sobre el mundo que sobre Antony y las canciones echan también de menos la intimidad de ‘Hope There’s Someone’ o ‘What Can I Do’. Con todo, a pesar de que no estemos ante un disco sobrecogedor, estamos por supuesto ante una nueva colección de canciones elegante, excelentemente arreglada y producida de la que podemos destacar el truculento final de ‘Her Eyes Are Underneath The Ground’, la musicalidad de ‘Epilepsy Is Dancing’, la casi a cappella ‘Dust and Water’ o el cierre con ‘Everglade’. Ni con canciones menores podemos dudar del talento de Hegarty. Seguro que vuelve a sacar discos mejores.

martes, 3 de marzo de 2009

Pulp - Different Class (1995)

Pulp - Different Class
Pulp se vio metido en el saco del Brit-pop cuando sacaron este disco, un término inventado por la prensa británica para contrarrestar la mayor aceptación de grupos americanos a principios de la pasada década y que les emparentó con gente como Oasis, Blur o Suede. Eso hizo que a muchos, como yo, que sentían rechazo por ese “estilo” no prestasen atención a este gran disco de música pop.

Antes de empezar, una recomendación. Para apreciar a su justo valor este disco hay que entender las letras de las canciones y, como dice una nota en el libreto que acompaña el cd, “please do not read the lyrics whilst listening to the recordings”. Porque ahí está una de las grandes cosas de este disco: el sentido de humor de Jarvis Cocker.

“Different Class” son historias de gente normal, de clase media, con sus problemas amorosos y de dinero y seguramente sea esta una de las razones por las que la gente joven se sintió tan identificada con ellas. Pero contadas desde el prisma de Jarvis Cocker que se sabe diferente y de alguien que lleva más de 10 años intentando tener éxito.

El disco empieza con "Mis-shapes", todo un himno revolucionario a la manera de Jarvis Cocker: "We won't use guns, we won't use bombs, we'll use the one thing we've got more of - that's our minds".

"Common People" es la historia de una chica extranjera con un padre con mucho dinero y quiere vivir como "gente normal" y el consejo que le da Jarvis es "Rent a flat above a shop, cut your hair and get a job. Smoke some fags and play some pool, pretend you never went to school".

En "Disco 2000", con el tremendo riff de guitarra copiado del "Gloria" de Laura Brannigan, recuerda la vecina que acompañaba a la escuela cuando era pequeño y de la que estaba secretamente enamorado y a la que le proponía de volverse a ver en el año 2000.

"Live bed show" es la historia de amor que se acaba, vista a través de la relación con cama que compraron juntos cuando se conocieron y recordando como se quejaban los vecinos al principio por el ruido que hacía y que ahora ya no tienen porque quejarse ya que nunca hace ningún ruido.

"Something changed" relata lo seguramente todos nos hemos preguntado alguna vez. ¿Qué hubiese pasado si ese día me hubiese quedado en casa? No nos hubiésemos conocido y mi vida hubiese sido completamente diferente.

"Sorted for E's & wizz" causó bastante controversia en el reino unido ya que era justo la época de las raves y la canción de Jarvis en el medio de un campo no sabe muy bien donde y que esta haciendo en el medio de 20.000 personas pero toda está bien ya que van provistos de "E's" (éxtasis) y "wizz" (speed).

No me puedo olvidar de "F.E.EL.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E", con esa intro tan larga con Jarvis susurrando y de golpe las eternas preguntas: ¿Porqué yo? ¿Porqué tu? ¿Porqué aquí? ¿Porque ahora?

"Different Class" es un disco sin desperdicio, todas y cada unas de las canciones son maravillosas. Si no lo tenéis no dudéis un segundo en ir corriendo a comprarlo.

lunes, 2 de marzo de 2009

Andrew Bird - Noble Beast (2009)

Andrew Bird - Noble BeastNoble Beast es la quinta entrega de Andrew Bird en solitario, el segundo tras la etiqueta Fat Possum, y viene a confirmar que Bird ha encontrado su hueco entre la austeridad del cantautor puro y lo ampuloso de sus discos con sus Bowl of Fire. Arropado con su formación clásica de violín, lo que le permite crear bellos y precisos arreglos de cuerdas, y su increíble aptitud para el silbido, Bird ha reunido en este disco una deliciosa colección de canciones.

Lo ecléctico de sus trabajos anteriores no se pierde en este Noble Beast, que integra sus influencias jazz (‘Masterswarm’ o ‘Not a Robot buy a Ghost’) y su interesante forma de ver el pop, llegando incluso a acercarse a lo comercial en algunos cortes que con sus pegadizos estribillos y ese silbido cristalino que es capaz de ejecutar te arrastran sin remedio al tarareo inconsciente (’Fitz and the Dizzyspells‘ se lleva la palma en este sentido). También hay hueco para su línea más trobadoresca en temas como ‘Effigy’ que termina en un cántico acompañado de una percusión que le dan un aire medieval. Suena clásico y moderno a la vez (como en ‘Nomenclature’) y lo bueno es que nada desentona, pese a las diferencias todo parece uniforme. Y es que el punto fuerte de lo que nos ofrece Andrew Bird es que posee un sonido propio. Es capaz de incorporar sus habilidades de forma más que hábil y hacer que dejen huella.

En definitiva, éste es sin duda un buen disco para empezar a conocer a este interesante artista, si es que todavía no lo conoces, y un disco a la altura para sus seguidores. Sin emabargo, sigo pensando que Andrew Bird es capaz de dar mucho más, lo mejor está por llegar.

domingo, 1 de marzo de 2009

Erykah Badu - New Amerykah Part One (4th World War) (2008)

Erykah Badu - New Amerykah Part One (4th World War)
La época del estallido del funk pasó, hay que aceptarlo, ya no hay gente como Funkadelic, George Clinton, o Sly & the Family Stone, y menos aún gente explosiva como James Brown, todo esto pertenece al pasado (aunque Clinton siga por ahí dando guerra, pero no es la guerra visionaria de hace veinte años). Así que no vale la pena autoflagelarse, rechazar todo lo nuevo en este terreno y quedarse con There’s a Riot Goin’ On (1971, Epic) como cumbre. Hay que dar la oportunidad a los nuevos discos que sí que pertenecen a este género y no los que la industria dice pertenecer (el funk ahora parece como la sal, aparece siempre). En los últimos años la reina del género neo-soul (era imposible mantener el término soul sin deshonrar a los clásicos) ha sido Erykah Badu, quien bebe del pasado de la misma forma que se adapta a lo nuevo dando lecciones maestras a todas sus contemporáneas.

New Amerykah Part One (4th World War) (2008, Universal Motown) es posiblemente su mejor trabajo. También es cierto que los tres anteriores habían puesto el listón muy alto, desde su carta de presentación, Baduizm (1997, Universal), hasta su penúltimo ahora mismo, Worldwide Underground (2003, Universal Motown). Aquí presenta todos los elementos de la música negra concentrados de excelente manera.