jueves, 22 de marzo de 2018

Lucy Dacus - Historian (2018)

Lucy Dacus - Historian

Estamos ante una de esas delicias que puede quedar sepultada entre el aluvión de referencias que nos asolan cada mes. Y sería una lástima porque esta joven de Virginia (Estados Unidos) que responde al nombre de Lucy Dacus ha demostrado con su segundo trabajo ser una poderosa letrista, a la par que compositora, sin realizar demasiados aspavientos, tan solo echando mano de una sinceridad y sencillez pasmosa que hacen que su propuesta emocione y cale como el que no quiere la cosa.

Temas como “Nonbeliever” o la que abre el disco “Night Shift” demuestran que estamos ante una músico de raza con un bagaje muy noventas (Sparklehorse, Destroyer, Cass McCombs) que despliega con candidez de hierro un fornido indie pop de autor muy bien trazado a la par que aupado por una voz suave pero firme. Una sonoridad clásica en el que la guitarra asume el peso justo y las melodías te envuelven en una ensoñación sincera que estalla en el momento adecuado. Ahí es cuando te deja con ese punto de dulce desolación ante sus historias de esperanza y muerte. Un disco variado en su unidad que obliga a apuntar a Lucy Dacus entre las nuevas voces a tener muy en cuenta.

Fuente:

Snail Mail - Habit (2016)

Snail Mail - Habit
Desde Baltimore nos llega una carta embotellada. Lleva un sello de coleccionista y la firma de una tal Lindsey Jordan, una chica que a sus 18 años se acaba de graduar. Dentro no hay diplomas, ni historias de amor, ni mapas que revelan tesoros secretos. O bueno, quizá sí. La carta musical de Snail Mail, el trío de Jordan, vale oro, así que no es de extrañar que el cazatalentos de Matador Records ya los haya fichado. Sí, este grupo esconde cosas de valor, como un EP llamado ‘Habit‘ (2016) con apariencia a cofre destartalado. Ábrelo y muerde las monedas; te dije que no eran de chocolate.

La carta de presentación de Jordan es un trabajo de seis temas autoproducidos que presumen del encanto lo-fi. ¿De quién beben? Pues cuando le preguntan, la joven habla de Television, Arthur Russel o Nick Drake, aunque Snail Mail, así de primeras recuerda a los girl groups que tiran por la vía pop. Mira ‘Static Buzz‘, por ejemplo. Son cinco largos minutos de indie rock oscuro que se desenvuelven entre guitarras muy Pavement y una voz que tiende al misticismo. Podrían ser Alvvays en un día de luto. O ‘Stick‘, otra canción que tela. En este caso, mucho más sentida, con Jordan luciendo en primerísimo primer plano, siempre acompañada de sus guitarras. Una delicia melancólica muy Julien Baker, por cierto.

La carta sigue, pero no os la voy a leer entera, que si no pierde la gracia. Snail Mail es otro ejemplo de girl group surgido desde la juventud que va con todo. “Creo que muchas mujeres están en la vanguardia en este momento. Me siento afortunada”, añadió la compositora en una entrevista para vmagazine. Y bien que cree. Otra joya para el saco.

Fuente:

jueves, 8 de marzo de 2018

Superorganism - Superorganism (2018)

Superorganism - Superorganism
No todo lo relacionado con la globalización es malo. ¿Un ejemplo? La existencia de Superorganism. Todo empieza hace tres años en Japón con la visita de The Eversons, un combo de power pop más que reivindicable. Ahí el grupo conoce a una fan adolescente, Orono Noguchi, que se acaba convirtiendo en una buena amiga a distancia gracias a las nuevas tecnologías. Un par de años después, la banda neozelandesa descubre que Noguchi canta y escribe canciones, le ofrecen la posibilidad de participar en Superorganism y juntos alumbran uno de los singles más sonados de 2017: “Something For Your M.I.N.D.”. Tras ese hit y un par más (“It’s All Good” y “Nobody Cares”), The Eversons, su amiga nipona y tres amigas cantantes kiwis, se plantan en Londres para crear más música e iniciar una carrera bajo el amparo de la todopoderosa Domino Records.

La receta de Superorganism, en esencia recrear el bubblegum californiano de los años sesenta con instrumentos y cacharrería electrónica modernas, y muy cercana a la fórmula del recorta y pega festivo de The Go! Team, no revoluciona nada (también se les suele comparar con la cara más pop de The Flaming Lips), pero brilla con fuerza y de qué manera en su debut homónimo. Canciones como “Everybody Wants To Be Famous”, “Reflections On The Screen”, “The Prawn Song” o “Night Time”, funcionan como pequeñas explosiones rítmicas y sensoriales de colorines, llenas de detalles cuidados (un arreglo, un coro, o un sonido en concreto), que reivindican la música pop como algo colaborativo, divertido y vivo. Superorganism, que detrás de su evidente optimismo oculta cierta retranca (ojo con la misantrópica letra de “Nobody Cares”), nos llega en invierno, pero su ADN es primaveral y veraniego.

Fuente: