El parecido con “Teen Dream” en principio ofende, pero no nos engañemos; sabiendo que éste era insuperable, tenemos lo que deseábamos: otra ración de melancolía recalcitrante. Con un punto de estado de alerta sano que puntúa, pues las personalidades de los dos componentes de Beach House impiden saber si es verdadera o impostada.
Yo tomo “Bloom” (Bella Union 2012) como puro reencuentro. Con ese amigo, con esa voz, con todas las cosas que te reconfortarán siempre en un momento dado y maltrecho de tu vida. Solo con la entrada de “Myth” ya vencen. Grande entre las grandes -seguramente la mejor canción que el grupo ha parido hasta ahora-, es la mascarilla que de pronto cae del cielo cuando a tus pulmones les empieza a faltar aire. Las demás piezas le siguen, manteniendo un nivel altísimo -nivel del álbum anterior- sin atreverse al careo, aunque alguna -la belleza glacial de “On The Sea”, la punzada agridulce de “New Year”, el remate con “Wishes”- apunta tímidamente a contrincante futuro, a medida que el álbum agarre -que la agarrará, prometo- pátina de clásico. Perfeccionando lo perfecto.
jueves, 20 de septiembre de 2012
miércoles, 19 de septiembre de 2012
The XX - Coexist (2012)
¿Cuánto cuesta crear un universo propio y perfectamente reconocible en un panorama musical tan poliédrico como el actual? En el caso de The xx la respuesta no se le escapa a nadie, con su disco de debut crearon todo un universo intransferible y hermético, pero también cálido y lleno de atmósferas sugerentes. Aquello no era post-dubstep, ni pop, ni Indie, ni R&B… Y sin embargo lo era todo a la vez, triturado y replanteado de manera que absolutamente a nadie se le escapó que estábamos ante uno de los grupos de los que se hablará para definir musicalmente estos años de zozobra. Con ‘Coexist’ (Young Turks, 2012), The xx amplían y redefinen su mundo, volviendo a priorizar los silencios y el espacio como elemento esencial en su música.
Los británicos ya revelaban en las entrevistas previas al lanzamiento oficial que en su nuevo disco no habría volantazos temáticos ni estéticos, y no mentían. ‘Coexist’ vuelve a funcionar movido por los mismos temas, que podríamos resumir en el amor y sus alrededores, en una escala cromática que va de la pasión y el sexo al desencanto y la amargura. Angels es el primer single y abre el disco de manera insuperable, unos trazos simples y concisos, ecos evocadores y la voz de Romy en un tono perfecto, llena de intimidad y luz, de belleza y catarsis. Quizá el mejor single de lo que va de año, su sutileza la convierte en la presentación perfecta para el resto del LP. Le sigue Chained, presumiblemente el segundo single y que vuelve por los derroteros más bailables y electrónicos del grupo, dejando claro que el peso específico de ese grandísimo artista que es Jamie xx ha sido determinante en la grabación de ‘Coexist’. Además, esta canción vuelve a poner sobre la mesa la conversación entre los amantes, encarnados por las voces de Romy y Oliver, recurso que ya había calado en su disco de debut. Si tenemos que buscar una pista que explique la importancia que Jamie xx ha adquirido en el nuevo álbum esa es Reunion, en la que el autor de Far Nearer riega toda la canción de house afectado y pone sobre la mesa como influencias principales la música jamaicana y el R&B deformado de finales de los noventa. Y haciendo justicia a la otra mitad masculina del grupo, Oliver brilla con fuerza en Sunset, una elegía desgarradora al terrible momento en que el amor ha pasado y solo queda rencor y dolor por lo que pudo ser y nunca llegó a ser, en la que el cantante alcanza sus mayores cotas de dolor y su voz se abre a registros desconocidos en su obra hasta el momento.
Los que detestaron el primer disco y reniegan de su estilo no encontrarán en ‘Coexist’ motivos de peso para adherirse a la causa y los que por el contrario les auparon a las más altas esferas de la música moderna aquí encontrarán motivos más que suficientes para seguir fascinándose por su música y por todo el universo xx. El segundo disco siempre es complicado, pero The xx han superado todo lo expuesto en su debut, bañando aún más sus composiciones en un mar de sutilezas, house marciano, ritmos pausados, R&B extraterrestre y magmas jamaicanos. El campo queda abierto pues con ‘Coexist’, ahora llega ese momento tan determinante en la carrera de todas las bandas: ¿estará el tercero a la altura de lo presente? Esperaremos impacientes.
Los británicos ya revelaban en las entrevistas previas al lanzamiento oficial que en su nuevo disco no habría volantazos temáticos ni estéticos, y no mentían. ‘Coexist’ vuelve a funcionar movido por los mismos temas, que podríamos resumir en el amor y sus alrededores, en una escala cromática que va de la pasión y el sexo al desencanto y la amargura. Angels es el primer single y abre el disco de manera insuperable, unos trazos simples y concisos, ecos evocadores y la voz de Romy en un tono perfecto, llena de intimidad y luz, de belleza y catarsis. Quizá el mejor single de lo que va de año, su sutileza la convierte en la presentación perfecta para el resto del LP. Le sigue Chained, presumiblemente el segundo single y que vuelve por los derroteros más bailables y electrónicos del grupo, dejando claro que el peso específico de ese grandísimo artista que es Jamie xx ha sido determinante en la grabación de ‘Coexist’. Además, esta canción vuelve a poner sobre la mesa la conversación entre los amantes, encarnados por las voces de Romy y Oliver, recurso que ya había calado en su disco de debut. Si tenemos que buscar una pista que explique la importancia que Jamie xx ha adquirido en el nuevo álbum esa es Reunion, en la que el autor de Far Nearer riega toda la canción de house afectado y pone sobre la mesa como influencias principales la música jamaicana y el R&B deformado de finales de los noventa. Y haciendo justicia a la otra mitad masculina del grupo, Oliver brilla con fuerza en Sunset, una elegía desgarradora al terrible momento en que el amor ha pasado y solo queda rencor y dolor por lo que pudo ser y nunca llegó a ser, en la que el cantante alcanza sus mayores cotas de dolor y su voz se abre a registros desconocidos en su obra hasta el momento.
Los que detestaron el primer disco y reniegan de su estilo no encontrarán en ‘Coexist’ motivos de peso para adherirse a la causa y los que por el contrario les auparon a las más altas esferas de la música moderna aquí encontrarán motivos más que suficientes para seguir fascinándose por su música y por todo el universo xx. El segundo disco siempre es complicado, pero The xx han superado todo lo expuesto en su debut, bañando aún más sus composiciones en un mar de sutilezas, house marciano, ritmos pausados, R&B extraterrestre y magmas jamaicanos. El campo queda abierto pues con ‘Coexist’, ahora llega ese momento tan determinante en la carrera de todas las bandas: ¿estará el tercero a la altura de lo presente? Esperaremos impacientes.
martes, 24 de julio de 2012
The Cribs - In the Belly of the Brazen Bull (2012)
The Cribs fueron desde sus inicios un grupo resultón, ciertamente sobrevalorado por la prensa de su país pero con la suficiente claridad de ideas como para facturar siempre un aprovechable indie-rock clásico de guitarras, al margen de la aceptación del género dentro de las sucesivas tendencias que han dominado la escena británica.
La banda regresa a la actualidad casi tres años después de firmar Ignore The Ignorant (2009), sin duda el álbum más compacto de toda su carrera tras contar en sus filas con la valiosa y palpable aportación de una figura mítica como Johnny Marr. El ex guitarrista de The Smiths abandonó la formación antes de que ésta afrontase la presente entrega para liderar de nuevo su proyecto personal junto a The Healers, y la cuestión principal se cernía en comprobar cómo el trío sería capaz de reemprender la marcha tras el acierto propiciado por la conexión intergeneracional.
La respuesta viene dada por In The Belly Of The Brazen Bull (2012), quinto disco de estudio de los hermanos Jarman y nueva muestra de la insistencia de los ingleses en su tratamiento estilístico. Una obra que cuenta con un puñado de destacados en la violenta interpretación del vocalista Ryan Jarman, caso de “Come On”, “Be A No-One”, “Chi-Town”, “Glitters Like Gold” o “Uptight”, junto a un exceso de composiciones tópicas espesando un producto que se torna ambicioso en el tramo final con el digno enlazado de sus tres últimos temas “Like A Gift Giver”, “Butterflies” y “Arena Rock Encore With Full Cast”.
Un elepé que, en cualquier caso, otorga a los de Yorkshire el rol que definitivamente mejor le ajusta por trayectoria, señalando a un aceptable grupo de rock poseedor de convincente pegada pero moderada transcendencia.
La banda regresa a la actualidad casi tres años después de firmar Ignore The Ignorant (2009), sin duda el álbum más compacto de toda su carrera tras contar en sus filas con la valiosa y palpable aportación de una figura mítica como Johnny Marr. El ex guitarrista de The Smiths abandonó la formación antes de que ésta afrontase la presente entrega para liderar de nuevo su proyecto personal junto a The Healers, y la cuestión principal se cernía en comprobar cómo el trío sería capaz de reemprender la marcha tras el acierto propiciado por la conexión intergeneracional.
La respuesta viene dada por In The Belly Of The Brazen Bull (2012), quinto disco de estudio de los hermanos Jarman y nueva muestra de la insistencia de los ingleses en su tratamiento estilístico. Una obra que cuenta con un puñado de destacados en la violenta interpretación del vocalista Ryan Jarman, caso de “Come On”, “Be A No-One”, “Chi-Town”, “Glitters Like Gold” o “Uptight”, junto a un exceso de composiciones tópicas espesando un producto que se torna ambicioso en el tramo final con el digno enlazado de sus tres últimos temas “Like A Gift Giver”, “Butterflies” y “Arena Rock Encore With Full Cast”.
Un elepé que, en cualquier caso, otorga a los de Yorkshire el rol que definitivamente mejor le ajusta por trayectoria, señalando a un aceptable grupo de rock poseedor de convincente pegada pero moderada transcendencia.
jueves, 19 de julio de 2012
Dry the River - Shallow Bed (2012)
Un fuerte e intenso aire británico sopla cuando oímos al quinteto Dry The River, un claro hypie con un estilo bastante especial debido según su cantante a "las diferentes influencias de cada miembro". De ahí que salgan varias canciones con un cuerpo poco definido en donde a veces piensas que escuchas a una banda de marcado estilo folk como Mumford and Sons, pero que se entremezcla constantemente con matices más propios del pop/rock como sucede en su The Chambers & The Valves, por tan solo poner un ejemplo.
Lo que llama la atención es que pese a ser una banda debutante impere sobretodo el aire épico en cada una de sus canciones, en lugar de ir a lo fácil sacando temas simplones y pegadizos como viene haciendo la mayor parte del panorama actual. Y es que no se puede encontrar ni un solo pero a este Shallow Bed que se encuentra repleto de buenas o muy buenas canciones con varias subidas geniales como en ese Lion's Den o en la emotiva Family, que les sirve para cerrar el disco de manera brillante.
Lo que llama la atención es que pese a ser una banda debutante impere sobretodo el aire épico en cada una de sus canciones, en lugar de ir a lo fácil sacando temas simplones y pegadizos como viene haciendo la mayor parte del panorama actual. Y es que no se puede encontrar ni un solo pero a este Shallow Bed que se encuentra repleto de buenas o muy buenas canciones con varias subidas geniales como en ese Lion's Den o en la emotiva Family, que les sirve para cerrar el disco de manera brillante.
martes, 6 de marzo de 2012
King Creosote & Jon Hopkins - Diamond Mine (2011)
El mundo no es justo. No se porta bien con King Creosote, en cualquier caso. Tras veinte años de actividad y unos cuarenta discos, este escocés se merecería mucho más reconocimiento. Más fans. Más mimos. Más amor. "Diamond mine" debería contribuir a que los obtenga, porque es un disco de esos que obligan, en un puñado de canciones, a rendirse a la evidencia, Kenny Anderson tiene algo de genio. Grabado con el londinense Jon Hopkins (que también ha trabajado con Brian Eno y Adem, por no citar a Coldplay), son seis temas y una obertura que se mueven como evanescentes recuerdos de sueños entre Mark Hollis y los Castanets. Es decir, muy bien.
Como odas a la melancólica serenidad de su región natal, u oraciones paganas a la tristeza, en las que las guitarras vuelan sobre nubes de algodón y el acordeón surca océanos de lágrimas. También se oye el rugido del mar, voces de vecinos, pájaros que cantan y una gran dosis de sinceridad. Un diamante de peso para la corona de King. A brillar.
lunes, 27 de febrero de 2012
Death In Vegas - Satan's Circus (2004)
Death In Vegas debutaron con Death Elvis en 1997. Los DJs Richard Fearless y Steve Hellier se convirtieron en un soplo de aire fresco en la electrónica de finales de los 90 gracias a canciones como “Dirt”, “Opium Shuffle” o “Rekkit”.
Dos años más tarde, con la salida de Hellier y la entrada de Tim Holmes, la banda orienta su discurso al rock electrónico y al estilo de lo que Chemical Brothers o Prodigy venían haciendo: invitar a otras estrellas a cantar sus temas. Así nos ofrecen el gran The Contino Sessions (1999), cercano al sonido de bandas como Primal Scream, no sólo por contar con colaboración del propio Bobby Gillespie, sino por su marcado tono de rock hecho para el siglo XXI y por gloriosas colaboraciones como la de Iggy Pop poniendo su voz en la tremenda “Aisha”.
En 2002 vio la continuación con el menos afortunado aunque en momentos interesante Scorpio Rising, en esta ocasión junto a Liam Gallagher, Paul Weller o Nicola Kuperus (Adult).
El caso es que dos años más tarde la banda británica decidieron reorientar su carrera volviendo a sus raíces más electrónicas aunque dándoles una vuelta de tuerca. Ya no hay colaboraciones ilustres, ni siquiera rastro del pop o rock hecho con máquinas que les caracterizaba o de temas bailables. Satan´s Circus es un disco de tecno con un claro espíritu experimental y oscuro, muy oscuro en ocasiones. En él hay cierto rastro de lo que fueron sus anteriores composiciones (“Ein Fur Die Damen”), momentos de shoegazer electrónico (“Heil Xanex”), canciones asfixiantes (“Black Lead”) o algo pegadizas (“Reigen”).
Dos años más tarde, con la salida de Hellier y la entrada de Tim Holmes, la banda orienta su discurso al rock electrónico y al estilo de lo que Chemical Brothers o Prodigy venían haciendo: invitar a otras estrellas a cantar sus temas. Así nos ofrecen el gran The Contino Sessions (1999), cercano al sonido de bandas como Primal Scream, no sólo por contar con colaboración del propio Bobby Gillespie, sino por su marcado tono de rock hecho para el siglo XXI y por gloriosas colaboraciones como la de Iggy Pop poniendo su voz en la tremenda “Aisha”.
En 2002 vio la continuación con el menos afortunado aunque en momentos interesante Scorpio Rising, en esta ocasión junto a Liam Gallagher, Paul Weller o Nicola Kuperus (Adult).
El caso es que dos años más tarde la banda británica decidieron reorientar su carrera volviendo a sus raíces más electrónicas aunque dándoles una vuelta de tuerca. Ya no hay colaboraciones ilustres, ni siquiera rastro del pop o rock hecho con máquinas que les caracterizaba o de temas bailables. Satan´s Circus es un disco de tecno con un claro espíritu experimental y oscuro, muy oscuro en ocasiones. En él hay cierto rastro de lo que fueron sus anteriores composiciones (“Ein Fur Die Damen”), momentos de shoegazer electrónico (“Heil Xanex”), canciones asfixiantes (“Black Lead”) o algo pegadizas (“Reigen”).
viernes, 17 de febrero de 2012
The Afghan Whigs - Congregation (1992)
Afghan Whigs, uno de los primeros grupos que conocí cuando realmente despertó mi verdadero interés por la música. Englobando varios álbumes, Congregation es el que se mantiene en cabeza respecto a mi opinión en este grupo. En el medio del auge del movimiento grunge, Afghan Whigs tuvieron una considerable acogida, de hecho, fue el sello Sub Pop quien distribuyó buena parte de sus creaciones, siendo esta una discográfica de Seattle que acogía principalmente a bandas de grunge.
Esta banda de rock alternativa nos muestra en Congregation diversas “joyas” como lo son: I’m Her Slave, Turn On The Water o Miles Iz Dead, donde nos muestran una velocidad y gran sonido con la guitarra y la pegadiza voz de Greg Dulli.
Este guitarrista y cantante finalmente pasaría para otro grupo llamado The Twilight Singers.
Esta banda de rock alternativa nos muestra en Congregation diversas “joyas” como lo son: I’m Her Slave, Turn On The Water o Miles Iz Dead, donde nos muestran una velocidad y gran sonido con la guitarra y la pegadiza voz de Greg Dulli.
Este guitarrista y cantante finalmente pasaría para otro grupo llamado The Twilight Singers.
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